Divergencia del PMI entre Francia y Alemania
El PMI manufacturero de Alemania subió a 51.7 (TDS: 49.0; mkt: 49.5), el mayor crecimiento de producción en más de cuatro años. Esta mejora se vinculó a más pedidos relacionados con el conflicto en Medio Oriente y con la acumulación de inventarios (comprar y guardar más existencias por precaución). Los costos de insumos (costos de lo que las empresas compran para producir, como energía y materias primas) subieron en ambos países, sobre todo por energía y materiales. En ninguna de las dos economías las empresas habían trasladado esos costos a los consumidores (subir precios al público para compensar). Las condiciones de empleo empeoraron en Francia y Alemania. Se recortaron puestos más rápido y la contratación se desaceleró, mientras el ánimo empresarial se deterioró por la incertidumbre ligada al conflicto con Irán. El Banco Central Europeo se mantiene sin cambios, señalando que necesita más tiempo antes de mover su política. Esto sugiere que la volatilidad (subidas y bajadas) de las tasas a corto plazo (por ejemplo, en opciones sobre Euribor; el Euribor es una tasa de referencia interbancaria en euros, y las opciones son contratos que dan el derecho, no la obligación, de comprar o vender a un precio acordado) puede estar cara en el corto plazo. Con la tasa de depósito en 3.50% (la tasa que el BCE paga a los bancos por su dinero depositado), la expectativa del mercado de un recorte en verano se modera por este mensaje cauteloso.Valor relativo entre mercados
La diferencia entre las dos economías más grandes de Europa presenta una oportunidad de valor relativo (buscar un rendimiento por la diferencia entre dos activos, más que por la dirección del mercado). Un enfoque posible es posicionarse para que Alemania rinda mejor mediante opciones de compra (call: derecho a comprar) del DAX, y combinarlo con opciones de venta (put: derecho a vender) del CAC 40, con la idea de aislar la debilidad de Francia del “beta” europeo (la sensibilidad al movimiento general del mercado). El aumento de los costos de insumos, impulsado por el Brent (precio de referencia del petróleo) de nuevo por encima de 95 dólares por barril, sigue siendo un riesgo “en camino” (presión que puede aparecer después) que aún no se refleja en la inflación al consumidor. La lectura del IAPC (índice de precios armonizado al consumidor, medida de inflación comparable entre países) de febrero de 2026 en 2.8% sugiere que la inflación sigue siendo persistente. Cualquier señal de traslado de costos podría forzar al BCE a actuar más adelante este año; los datos del IPP (índice de precios al productor, precios a nivel de fábrica) son un indicador adelantado importante a vigilar para detectar presiones antes de que lleguen al consumidor. Un peor ánimo empresarial por el conflicto con Irán respalda la necesidad de protección a la baja (instrumentos para cubrirse ante caídas). Dado el cambio brusco de política visto en 2022, las opciones put fuera del dinero (out-of-the-money: con precio de ejercicio que hoy no sería rentable; suelen ser más baratas) del Euro Stoxx 50 podrían ser una cobertura relativamente económica contra una caída general en el apetito por riesgo (movimiento “risk-off”: salida de activos riesgosos) causada por una escalada geopolítica.
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