La demanda de refugio impulsa al yen
Los riesgos de un conflicto prolongado dieron más apoyo al yen, lo que presionó al cruce (el tipo de cambio entre dos monedas que no incluye al dólar estadounidense). Funcionarios japoneses también señalaron que están listos para responder a movimientos del tipo de cambio. El principal funcionario japonés de divisas, Atsushi Mimura, dijo el lunes que el gobierno está preparado para tomar medidas ante la volatilidad del mercado cambiario (variaciones rápidas e impredecibles en los tipos de cambio). Se mencionó la intervención verbal (declaraciones públicas para influir en el mercado sin acciones directas) como un factor que podría apoyar al yen. Se espera que responsables del Banco Central Europeo hablen más tarde el lunes. Luego, la atención se centra en el informe de inflación del Índice Nacional de Precios al Consumidor (IPC) de Japón de febrero, previsto para el martes. Al mirar la situación de inicios de 2025, la escalada del conflicto cerca del Estrecho de Ormuz fue una señal típica de “modo aversión al riesgo” (cuando los inversores evitan activos riesgosos y buscan seguridad). Dado que alrededor del 21% del consumo mundial de líquidos de petróleo pasa por este “punto de estrangulamiento” (paso estrecho y crítico para el comercio), se observó una búsqueda de seguridad en el yen japonés. La respuesta más directa para operadores de derivados (contratos cuyo valor depende de otro activo, como una moneda) fue comprar opciones de venta (puts: contratos que ganan valor si el precio baja) sobre EUR/JPY para posicionarse ante una caída del cruce.La volatilidad implícita se vuelve operable
Este tipo de crisis geopolítica hace que la volatilidad implícita (la volatilidad que el mercado “estima” a partir del precio de las opciones) se vuelva, en la práctica, algo que se puede operar por sí mismo. Se vio algo parecido a inicios de 2022 tras la invasión de Ucrania por parte de Rusia, cuando la volatilidad de las divisas subió con fuerza, haciendo rentables estrategias con opciones para beneficiarse de más volatilidad, como los straddles (comprar una opción de compra y una de venta al mismo precio y vencimiento, buscando ganar si el precio se mueve mucho en cualquier dirección). En ese escenario de 2025, comprar opciones fue mejor que vender el par directamente, porque limitaba el riesgo ante rebotes rápidos si había noticias de desescalada. Las advertencias verbales de autoridades japonesas el año pasado tuvieron impacto, ya que reforzaron la fortaleza del yen. En ese momento, la inflación subyacente de Japón (inflación que excluye componentes muy variables, como alimentos frescos o energía, para mostrar una tendencia más estable) había estado por encima del objetivo del 2% del Banco de Japón por más de un año, dando a las autoridades una razón sólida para defender su moneda. Ese contexto hizo que los flujos hacia refugio coincidieran con la dirección de la política, fortaleciendo posiciones bajistas (apostar a una caída) en EUR/JPY. El próximo dato del IPC japonés era el principal catalizador (evento capaz de mover el mercado) para operar en las semanas siguientes. Un dato de inflación mayor a lo esperado habría reforzado la postura de las autoridades japonesas, creando más presión bajista sobre el EUR/JPY. Por eso, se habrían estructurado operaciones con combinaciones de opciones como los “bear put spreads” (comprar un put y vender otro put con un precio objetivo más bajo, para reducir costo y definir el riesgo) para acotar el riesgo y aprovechar una caída continuada.
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