Estado del transporte marítimo en el Estrecho de Ormuz
El representante de Irán ante la agencia marítima de la ONU dijo que el Estrecho de Ormuz sigue abierto para toda la navegación, excepto para los barcos vinculados a los enemigos de Irán. Los ministros de Relaciones Exteriores del G7 dijeron el sábado que quieren un “cese inmediato e incondicional de todos los ataques de Irán”. También dijeron que el G7 está listo para tomar medidas para apoyar el suministro mundial de energía. Irán lanzó misiles de largo alcance por primera vez en el conflicto e impactó en Dimona, en el sur de Israel, cerca de bases militares y del Centro de Investigación Nuclear del Néguev. El OIEA (Organismo Internacional de Energía Atómica, una entidad que supervisa el uso de la energía nuclear) dijo que no tenía indicios de daños en la instalación nuclear, y la BBC informó que más de 160 personas resultaron heridas, algunas de gravedad. La atención inmediata está en el petróleo crudo, ya que el Estrecho de Ormuz es un punto de paso obligatorio (un paso estrecho que puede bloquearse con facilidad) para aproximadamente el 20% del suministro diario mundial de petróleo. Es probable que haya cambios de precio extremos. Una estrategia común para aprovechar una posible alza por un “shock de oferta” (reducción repentina de la disponibilidad) es comprar opciones de compra (contratos que dan el derecho, no la obligación, de comprar a un precio determinado) sobre futuros (contratos para comprar o vender en una fecha futura) del Brent y del WTI (dos precios de referencia del petróleo). El costo de estas opciones, llamado volatilidad implícita (la variación esperada que el mercado “incorpora” en el precio), sería muy alto porque refleja el temor del mercado.Volatilidad y enfoques de cobertura
El movimiento potencial del precio es importante. En la Guerra del Golfo de 1990, los precios del petróleo se más que duplicaron en pocos meses, y en 2019 los ataques con drones a instalaciones saudíes causaron un salto de casi 20% en un solo día. La retórica actual de Estados Unidos e Irán sugiere una interrupción más grave, que podría superar esos antecedentes. Además de la energía, conviene observar el Índice de Volatilidad de CBOE (VIX), conocido como “indicador de miedo” del mercado, porque refleja la expectativa de variaciones en el S&P 500. Se puede esperar que el VIX suba a niveles no vistos desde la caída por la pandemia de 2020, posiblemente por encima de 50 o 60. Operar futuros del VIX o comprar opciones de compra sobre el índice es una apuesta directa a que continúe el nerviosismo y la incertidumbre en todo el mercado. Con este nivel de temor, una forma de proteger una cartera de acciones es usar opciones de venta (puts: contratos que dan el derecho, no la obligación, de vender a un precio determinado) sobre índices. Comprar puts del S&P 500 o del Nasdaq 100 ofrece protección ante una caída general del mercado, algo probable si el alza de la energía aumenta la inflación y el miedo a una recesión. Estas posiciones funcionan como un seguro. Algunos sectores podrían moverse en direcciones opuestas, lo que crea oportunidades de “operaciones por pares” (comprar un activo y vender otro para reducir el riesgo general). Podría considerarse comprar opciones de compra de empresas de defensa y navieras que operen fuera del Golfo Pérsico. En cambio, comprar opciones de venta de aerolíneas y cruceros, afectados por el aumento del combustible y la inestabilidad geopolítica, puede servir como cobertura. La alta volatilidad implícita también abre una oportunidad de alto riesgo para quienes “venden prima” (cobran el precio de la opción al venderla). Vender opciones muy alejadas del precio actual (muy “fuera del dinero”, es decir, con baja probabilidad de ejercerse) sobre petróleo e índices puede generar ingresos altos por el temor del mercado. Sin embargo, una escalada repentina podría causar pérdidas muy grandes, porque esta estrategia depende de que el conflicto no empeore más de lo esperado.
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