Bancos centrales y reacción del mercado
En EE. UU., la Fed mantuvo las tasas estables y el índice del dólar estadounidense (una medida del valor del dólar frente a varias monedas) cayó más de 1% hasta 99,21. Las solicitudes iniciales de subsidio por desempleo (personas que piden ayuda por primera vez) bajaron de 213.000 a 205.000 frente a una previsión de 215.000, mientras que las ventas de viviendas nuevas cayeron -17,6% mensual en enero tras -1,7% en diciembre. Los rendimientos (interés) de los bonos del Tesoro de EE. UU. retrocedieron tras un salto previo, y los datos de Prime Market Terminal indicaron que no habría recortes de tasas de la Fed hasta 2026. Los próximos datos de la eurozona incluyen la cuenta corriente (saldo de entradas y salidas de dinero con el exterior), la balanza comercial (diferencia entre exportaciones e importaciones) y el PPI de Alemania (índice de precios al productor, precios “en origen” antes de llegar al consumidor), mientras que el calendario de EE. UU. está vacío. En lo técnico, el EUR/USD estaba cerca de 1,1585 con el RSI en 45,65. El RSI (Índice de Fuerza Relativa) es un indicador que intenta medir si el precio está “fuerte” o “débil” en el corto plazo. Los niveles citados incluyen resistencia (zona donde el precio suele frenarse al subir) en 1,1636, 1,1730, 1,1820 y 1,1900, y soporte (zona donde suele frenarse al caer) en 1,1567, 1,1512 y 1,1417. Mirando a marzo de 2025, vimos al par EUR/USD dispararse por rumores de una subida de tasas del BCE, un movimiento que llevó el tipo brevemente por encima de 1,15. Ese impulso se debió a temores de inflación ligada a la energía por el conflicto en Oriente Medio. Hoy el contexto es distinto: el factor principal es la amplia diferencia de tasas de interés entre EE. UU. y Europa (la “brecha” que hace más atractivo ganar interés en una divisa que en otra). El Banco Central Europeo sí subió las tasas en 2025, pero luego pausó, manteniendo su tasa de depósito en 2,75% durante los dos últimos trimestres. En cambio, la Reserva Federal de EE. UU. se mantiene en 5,50%, creando una ventaja clara de rendimiento (más interés) por mantener dólares. Esta diferencia mantiene presión sobre el euro.Tasas, inflación y volatilidad
El panorama de inflación que preocupaba el año pasado también se ha enfriado, reduciendo la urgencia de nuevas acciones del BCE. Los datos de febrero de 2026 mostraron la inflación general de la eurozona en 2,4%, lejos de los picos de 2025, mientras que el PCE subyacente de EE. UU. (un indicador de inflación que excluye componentes muy cambiantes como alimentos y energía) sigue más “pegajoso” cerca de 2,8%. El Brent (referencia internacional del precio del petróleo) se ha estabilizado y cotiza en un rango cerca de 88 dólares por barril, reduciendo presión sobre el coste energético de Europa. Con esta estabilidad, vemos que la volatilidad implícita del euro ha bajado: el índice CBOE EuroCurrency Volatility (EVZ) ronda un nivel bajo de 5,8. La volatilidad implícita es la volatilidad “esperada” que se deduce del precio de las opciones, y las primas de opciones (el precio que se paga por una opción) resultan relativamente baratas. Esto puede abrir oportunidades si se espera una ruptura del rango actual. Los operadores podrían considerar comprar straddles o strangles (estrategias con opciones que buscan ganar si el precio se mueve mucho, sin importar la dirección), si anticipan un evento que devuelva la volatilidad, mientras que la diferencia de tasas favorece estrategias “cortas” en euro (apostar a que el euro baje). El panorama técnico ahora es distinto al de 2025. La resistencia clave del año pasado cerca de 1,1730 ya no es relevante, porque ahora cotizamos alrededor de 1,0750. El foco inmediato debería estar en 1,0850 como resistencia, con un soporte importante en el mínimo del año hasta la fecha cerca de 1,0600.Empieza a operar ahora — haz clic aquí para crear tu cuenta real en VT Markets.