Señales de política del Banco de Japón
En la reunión, el miembro del consejo Hajime Takata votó en contra (es decir, no estuvo de acuerdo con la decisión) y pidió un aumento a 1.0%. Dijo que los precios han vuelto al objetivo de 2% y que la inflación (subida general de precios) podría acelerarse en medio del conflicto con Irán. El dólar estadounidense cedió ligeramente después de subir el miércoles. El Índice del Dólar (DXY, un indicador que mide la fortaleza del dólar frente a una cesta de monedas) bajó 0.1% hasta alrededor de 100.15, cerca de un máximo de más de nueve meses de 100.54 marcado la semana pasada. El dólar subió el día anterior después de que la Reserva Federal indicara que mantendrá las tasas sin cambios. La Fed citó avances estancados en la inflación. Recordamos que, a finales de 2025, los comentarios del gobernador Ueda señalaron un posible fin de la etapa de tasas ultra bajas (tasas de interés muy cercanas a cero), lo que fortaleció al yen. Esa señal restrictiva (una postura más dura, orientada a subir tasas para contener la inflación) se fue convirtiendo en política, con la tasa del Banco de Japón ahora en 1.0% tras un aumento a inicios de este año. Con el USD/JPY operando actualmente cerca de 148.50, el mercado está asimilando esta nueva realidad de un banco central japonés menos pasivo.Temas del mercado e implicaciones para operar
La Reserva Federal, por su parte, ha suavizado su postura firme de 2025, cuando mantenía las tasas estables por una inflación persistente. Los datos de la semana pasada del PCE subyacente de EE. UU. (gasto de consumo personal sin componentes volátiles como alimentos y energía, el indicador de inflación preferido por la Fed) se ubicaron en 2.6% anualizado, lo que dio confianza a los funcionarios para continuar con su ciclo de recortes (bajar tasas de forma gradual). Esta diferencia de políticas entre bancos centrales es ahora un tema dominante, lo opuesto a lo que vimos el año pasado. Para operadores de derivados (instrumentos financieros cuyo valor depende de otro activo, como opciones o futuros), este entorno sugiere que apostar por más fortaleza del yen mediante opciones puede ser conveniente. La volatilidad implícita a tres meses en USD/JPY (expectativa del mercado sobre cuánto podría moverse el precio, derivada de las opciones) subió a 9.2%, reflejando incertidumbre sobre la velocidad de los próximos movimientos de los bancos centrales. Comprar calls de yen (derechos a comprar yen a un precio definido) o puts de USD/JPY (derechos a vender el par) con vencimientos en el próximo trimestre permite participar en nuevas caídas, con riesgo limitado. Históricamente, la amplia diferencia de tasas de interés (brecha entre los rendimientos de dos países) ha hecho que vender el par USD/JPY sea una operación difícil por más de dos años. Incluso con la tasa de la Fed en 4.75% y la del Banco de Japón en 1.0%, la brecha de rendimiento restante sigue siendo lo bastante grande como para frenar una apreciación rápida (subida) del yen. Esto sugiere que cualquier caída del par probablemente será gradual, no un desplome repentino. El dato clave a vigilar es el resultado final de la negociación salarial japonesa “Shunto” (negociación anual de salarios entre empresas y sindicatos). Informes preliminares de este mes indicaron un aumento promedio de 4.8% en los sueldos, lo que, si se confirma, sería el más alto en más de 30 años y le daría al Banco de Japón una base clara para considerar otro aumento de tasas. Este era el escenario que preocupaba a los miembros más restrictivos cuando discreparon en 2025.
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