Crecimiento y transmisión de la política
Dos factores definirán el efecto en el crecimiento y los impactos entre países: la capacidad ociosa (recursos sin usar, como fábricas y trabajadores disponibles) en Alemania y en la zona euro, y la respuesta de política del Banco Central Europeo (BCE, que define tasas de interés y otras medidas). Si el BCE reacciona más lento, el crecimiento podría aumentar más en Alemania y en otros países, pero también subiría el riesgo de inflación (aumento general de precios). Se evalúa que Alemania tiene una brecha de producción pequeña (diferencia entre lo que puede producir la economía y lo que produce). Además, el mercado laboral está ajustado (hay pocos trabajadores disponibles), por presiones demográficas (cambios en la población, como envejecimiento). Se espera que parte de la inversión termine en consumo (gasto de hogares), lo que puede limitar el impulso al crecimiento. Se proyecta que el crecimiento anual de Alemania sea mayor en torno a 0.5 a 0.8 puntos porcentuales hasta 2029. Los riesgos para la inflación son principalmente al alza. Se espera que los efectos en otros países de la zona euro se concentren en los primeros dos años. El efecto acumulado en el PIB de la zona euro se estima en 0.25 puntos porcentuales, con un máximo de 0.5.Implicaciones de mercado y posicionamiento
Con base en el estímulo fiscal (más gasto del gobierno) aprobado el año pasado para 2025, esperamos que el déficit presupuestario de Alemania aumente con fuerza de 2.7% a más de 4% del PIB este año. Este gasto busca financiar infraestructura y defensa, dando un impulso directo a la economía alemana. Ya hay señales iniciales: la producción industrial alemana (lo que producen fábricas y sector manufacturero) subió 1.0% en enero frente al mes anterior. El riesgo principal es que este impulso fiscal aumente más la inflación que el crecimiento, sobre todo si el mercado laboral sigue tan ajustado por la demografía. La estimación preliminar (“flash”) del HICP (Índice Armonizado de Precios al Consumidor: medida de inflación comparable entre países de la UE) de la zona euro para febrero mostró una inflación de 2.6%, lo que sugiere que las presiones de precios siguen antes de que el nuevo gasto se refleje por completo. Por eso, conviene considerar estrategias ante inflación que siga sorprendiendo al alza, por ejemplo con swaps de inflación (contratos para intercambiar pagos según una tasa fija vs. la inflación real). Este entorno presiona al alza los rendimientos de los bonos (la tasa que paga un bono; suele subir cuando se espera más inflación) porque el mercado anticipa mayor inflación y una posible reacción del BCE. Ya vimos que el rendimiento del bund alemán a 10 años (bono del gobierno alemán) subió 25 puntos base (0.25 puntos porcentuales) en el último mes. Vemos valor en tomar posiciones cortas (apostar a que el precio baje) en futuros de bonos del gobierno alemán, como el Bund o el Bobl (futuros sobre bonos alemanes de distintos plazos), para aprovechar esa tendencia. En acciones, el gasto fiscal debería apoyar las ganancias de empresas alemanas, especialmente en industria y defensa. Con el índice Ifo de Clima Empresarial (encuesta de confianza empresarial) de marzo mostrando una mejora a 93.5, vemos oportunidad de exposición al alza de forma selectiva. Comprar opciones call (derecho a comprar a un precio definido) sobre el índice DAX permite participar en una posible subida y limitar el riesgo. El impulso de crecimiento no se limita a Alemania: se espera que los efectos indirectos (“spillovers”, impacto en otros países por comercio y cadenas productivas) aumenten el PIB de la zona euro. Esta mejora, junto con mayores riesgos de inflación, podría fortalecer al euro. Consideramos más atractivo establecer posiciones largas (apostar a que suba) en el euro frente al dólar estadounidense.
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