La demanda de hipotecas se desacelera con tasas más altas
La desaceleración de las solicitudes de hipotecas de 11% a 3.2% es una señal directa de que el mercado de vivienda es sensible a las tasas de interés (el costo de pedir dinero prestado). Esta fuerte caída ocurre mientras las hipotecas a tasa fija a 30 años (un crédito para vivienda con pago y tasa estables durante 30 años) vuelven a subir por encima de 7.0%, un nivel psicológico que suele frenar a posibles compradores. Esto confirma que el sector vivienda empieza a enfriarse (perder impulso) por el costo alto de los créditos. Este enfriamiento es lo que la Reserva Federal (Fed, el banco central de Estados Unidos) busca para ayudar a bajar la inflación (aumento general de precios). Sin embargo, como los reportes más recientes de inflación de febrero aún muestran una tasa anual de 3.4%, estos datos de vivienda por sí solos no bastan para provocar un cambio de política. La Fed queda entre la señal de una economía más lenta y su objetivo principal de controlar la inflación. Para los operadores (personas que compran y venden en mercados financieros), esto genera incertidumbre sobre el siguiente paso de la Fed, por lo que es probable que aumente la volatilidad de tasas (subidas y bajadas rápidas e impredecibles). Por ello, resultan más atractivas estrategias que aprovechan esa incertidumbre, como comprar opciones (contratos que dan derecho, no obligación, de comprar o vender a un precio) sobre SOFR (tasa de referencia basada en operaciones reales de financiamiento a un día) o sobre futuros del Tesoro (contratos para comprar o vender bonos del gobierno a una fecha futura). Esto permite ganar si la tasa se mueve mucho en cualquier dirección sin apostar exactamente por el resultado. Esta desaceleración también es un obstáculo para las acciones de constructoras de vivienda y sectores relacionados. En consecuencia, comprar opciones de venta (put: contrato que gana valor si el precio baja) sobre ETF de vivienda (fondos que replican un conjunto de acciones del sector) puede servir como cobertura (protección ante caídas) o como una posición bajista (apostar a caídas) para las próximas semanas. También se vigilan los bancos regionales, porque una caída sostenida en el volumen de originación de créditos (cantidad de nuevos préstamos otorgados) afectará negativamente sus ganancias futuras. Este entorno recuerda lo observado en 2023. Entonces, cuando las tasas hipotecarias superaron 7% después del ajuste agresivo de la Fed en 2022 (subidas rápidas de tasas), hubo un freno similar en la actividad de vivienda. Ese periodo llevó a meses de movimientos irregulares en los mercados de tasas, mientras se debatía el momento de un cambio de rumbo de la Fed (girar hacia bajar tasas o detener alzas).Paralelos con el choque de tasas de 2023
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