Incertidumbre sobre la política del Banco de Japón
Ueda indicó la semana pasada que las tasas de interés podrían mantenerse sin cambios por más tiempo, por posibles efectos en la economía derivados del conflicto en Medio Oriente. Se espera que el Banco de Japón mantenga sin cambios su tasa de política (la tasa de referencia que guía el costo del crédito) en su reunión de la próxima semana. Los datos del IPC (Índice de Precios al Consumidor, una medida de inflación) de febrero en Estados Unidos se publicarán más tarde el miércoles. Se prevé que el IPC general (inflación total) sea de 2.4% interanual (comparado con el mismo mes del año anterior), mientras que el IPC subyacente (inflación sin alimentos y energía, que suelen ser más volátiles) se estima en 2.5% interanual. La nota se corrigió el 11 de marzo a las 03:05 GMT para indicar que se espera que el banco central de Japón mantenga su tasa de política. La redacción anterior se refería de forma incorrecta al “banco central del yen japonés”.Cambios macroeconómicos e implicaciones para operar
En ese momento, en 2025, hubo mucha especulación política sobre presionar al Banco de Japón para retrasar alzas de tasas. Esto contrasta con la situación actual, donde el Banco de Japón se vio obligado a terminar con su política de tasas de interés negativas (cuando la tasa de referencia está por debajo de 0%) a finales del año pasado por la inflación persistente. La dinámica cambió: antes se dudaba si el Banco de Japón actuaría, y ahora se debate cuándo actuará otra vez. La normalización lenta de la política monetaria (volver gradualmente a tasas “más normales”) que se vio en 2025 contribuyó a que el yen se debilitara y superara 160 más adelante ese año. Ahora, con la inflación subyacente de Tokio de febrero de 2026 en 2.5% (una medida de precios en la capital que se usa como señal temprana), el banco central enfrenta más presión para seguir endureciendo la política. Este dato sugiere que las razones de fondo del debilitamiento del yen se están reduciendo poco a poco. Del lado de Estados Unidos, se seguía el informe del IPC de febrero de 2025, que se esperaba mostrara una inflación bajando hacia 2.4%. Aunque la inflación se moderó en parte del año pasado, la lectura más reciente del IPC de Estados Unidos para enero de 2026 fue más alta de lo previsto, en 3.1%. Esta persistencia de la inflación sugiere que la Reserva Federal (el banco central de Estados Unidos) no tendría prisa por recortar tasas. Para operadores de derivados (instrumentos cuyo valor depende de otro activo, como futuros u opciones), esto significa que la operación “en una sola dirección” de vender yen (apostar a que el yen baja) pierde fuerza, y la volatilidad (qué tanto fluctúa el precio) probablemente aumente. Las estrategias con opciones (contratos que dan el derecho, no la obligación, de comprar o vender a un precio) que ganan con movimientos fuertes del precio, como una compra de straddle (comprar simultáneamente una opción de compra y una de venta al mismo precio y vencimiento), podrían funcionar mientras el mercado procesa señales encontradas de una Fed restrictiva (con tendencia a mantener tasas altas) y un Banco de Japón que reacciona más lentamente. El par ya no es solo una apuesta por el diferencial de tasas (la diferencia entre las tasas de dos países). Por lo tanto, conviene ser cautelosos al esperar el regreso de ganancias fáciles como las de comienzos de 2025. La reducción de la brecha de tasas entre Estados Unidos y Japón probablemente limite un debilitamiento fuerte del yen. Cualquier avance adicional del USD/JPY probablemente enfrente más presión vendedora que la vista hace un año.
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