Los mercados globales de bonos afrontaron una semana complicada, ya que el repunte del precio del petróleo desincentivó las compras de duración, empujando a los Treasuries estadounidenses y los Bunds alemanes a una zona de mayores rentabilidades. Solo en septiembre, las tires avanzaron a través de tres rangos de negociación sucesivos y marcaron repetidamente nuevos máximos de ciclo, dejando a los índices de referencia extendidos según medidas técnicas, aunque sin un catalizador claro para un giro.
Los siguientes puntos de referencia esbozados por Société Générale sitúan el 10 años de EEUU en el 5,24% y el 5,36%, mientras que el Bund a 10 años se ve en el 3,70% y el 3,74%. El posible alivio a corto plazo se plantea como dependiente del rebalanceo de carteras de fin de mes y de fin de trimestre mediante extensión de duración frente a benchmark, junto con referencias clave de inflación, incluido el PCE de EEUU y el IPC de la zona euro, que previsiblemente mantendrán a los mercados sensibles a sorpresas al alza.
—Riesgos de rentabilidad, derivados y recomendaciones de trading
Estamos viendo cómo las rentabilidades del Treasury estadounidense a 10 años rompen hacia rangos de negociación más altos, lo que hace arriesgado comprar la caída demasiado pronto. Con proyecciones que ahora apuntan al 5,24% y al 5,36% para la TIR del 10 años de EEUU, y al 3,70%–3,74% para el Bund alemán, los operadores de derivados deberían evitar intentar “coger un cuchillo que cae”. En su lugar, recomendamos priorizar posiciones de corta duración o utilizar opciones para cubrirse ante nuevas subidas de rentabilidades.
Históricamente, cuando los precios del crudo se disparan —como en el tramo alcista de finales de 2023, cuando el WTI superó los 93 dólares por barril— los temores de inflación deprimen con fuerza los precios de los bonos. Esta presión impulsada por la energía vuelve a disuadir a los compradores de fijar deuda a más largo plazo. Aconsejamos vigilar de cerca los futuros del petróleo, ya que cualquier impulso alcista sostenido probablemente empujará las rentabilidades hacia nuestros objetivos superiores.
—Datos de inflación, rebalanceo de carteras y posicionamiento estratégico
El próximo índice de Gasto en Consumo Personal (PCE) de EEUU y el Índice de Precios al Consumo (IPC) de la zona euro serán los determinantes clave de nuestro siguiente movimiento en el mercado de opciones. Si estos indicadores de inflación salen por encima de lo esperado, anticipamos movimientos rápidos hacia nuestros objetivos de rentabilidad proyectados. Los traders deberían considerar la compra de opciones put sobre los principales ETF de bonos, como el iShares 20+ Year Treasury Bond ETF (TLT), para beneficiarse de la caída de los precios de los bonos.
También debemos prepararnos para breves repuntes de alivio impulsados por el rebalanceo de carteras de fin de mes y de fin de trimestre, que a menudo obliga a los gestores a comprar bonos para extender la duración de su benchmark. Estos retrocesos de corta duración no deben confundirse con un cambio de tendencia, sino utilizarse como puntos de entrada óptimos para reabrir posiciones cortas. Mantener flexibilidad con swaps de tipos de interés a corto plazo permitirá capturar estos movimientos rápidos sin quedar atrapados.
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