Los futuros del Dow Jones cedían un 0,13%, hasta alrededor de los 52.270 puntos, en las primeras operaciones europeas del viernes. Los futuros del S&P 500 bajaban un 0,60%, cerca de los 7.380, mientras que los del Nasdaq 100 caían un 1,29%, hasta aproximadamente los 29.350. El movimiento se produjo en un contexto en el que las preocupaciones globales por la energía y el aumento del riesgo geopolítico presionaron a la baja los contratos de los índices bursátiles estadounidenses, después de que un presunto ataque con proyectil contra un buque de carga cerca de Omán interrumpiera la actividad de evacuación de la ONU en el estrecho de Ormuz y enturbiara las perspectivas de conversaciones entre EEUU e Irán. Tras el cierre del jueves, dos funcionarios estadounidenses afirmaron que fuerzas iraníes habían disparado contra el buque, y las autoridades iraníes advirtieron de que ya no garantizarían la seguridad de los barcos que operen fuera de los corredores de navegación designados en Ormuz.
La renovada tensión siguió a una sesión mixta en Wall Street, en la que la debilidad de las tecnológicas de megacapitalización contrarrestó la fortaleza de los fabricantes de chips. El Dow Jones Industrial Average sumó un 0,14% y el S&P 500 terminó prácticamente plano, mientras que el Nasdaq Composite cayó un 0,46%, encadenando su cuarto descenso diario consecutivo. Antes, un rally vinculado a las perspectivas favorables de Micron Technology se desvaneció a medida que se imponían ventas más amplias en tecnología; las acciones de Micron se dispararon un 15,7% tras sus resultados y una previsión de ingresos para el trimestre de agosto, pero el apoyo a los semiconductores no se mantuvo hasta el cierre.
Aumento de la volatilidad y posicionamiento estratégico
La fricción geopolítica actual está inyectando un miedo significativo en el mercado, y nos estamos posicionando para una mayor volatilidad en las próximas semanas. El índice de volatilidad CBOE (VIX), a menudo denominado el “indicador del miedo” del mercado, ya ha repuntado más de un 15% hasta situarse por encima de 20, un nivel que indica un aumento de la ansiedad de los inversores. Vemos esto como una oportunidad para comprar derivados que se beneficien de movimientos bruscos de precios.
Con cerca del 20% del suministro total de petróleo del mundo pasando por el estrecho de Ormuz, cualquier interrupción supone un riesgo importante para los mercados energéticos. Estamos comprando opciones call sobre futuros de crudo, ya que el Brent ya ha subido más de un 4% hasta cotizar por encima de los 95 dólares por barril con esta noticia. Históricamente, tensiones similares en el golfo de Omán durante 2019 provocaron un rápido repunte de los precios de la energía, y esperamos que este patrón pueda repetirse.
Rotación del sentimiento sectorial y gestión del riesgo
También estamos observando una clara rotación fuera de los valores tecnológicos orientados al crecimiento y hacia sectores más defensivos o de perfil value. Que los futuros del Nasdaq 100 se desplomen más de un 1% mientras los del Dow apenas retroceden confirma este cambio de sentimiento. Por ello, estamos comprando opciones put sobre índices con fuerte peso tecnológico para cubrirnos frente a nuevas caídas en ese sector específico.
Dada la incertidumbre, creemos prudente aumentar la protección global de la cartera ante una caída más amplia del mercado. Estamos utilizando opciones put sobre el S&P 500 como cobertura eficiente en costes frente a una posible corrección que afecte a la economía en general. Esta estrategia nos permite mitigar riesgos a corto plazo derivados de estos acontecimientos en escalada, manteniendo al mismo tiempo nuestras posiciones principales.
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