Los datos de la Administración de Información Energética de EE. UU. (EIA) para la semana hasta el 26 de junio mostraron que las existencias de crudo cayeron en 3,775 millones de barriles. La reducción fue menor que la expectativa del mercado, que apuntaba a un descenso de 5,1 millones de barriles, lo que implica un ajuste de los niveles de inventarios menos acusado de lo previsto.
El informe describe una semana en la que las reservas de crudo disminuyeron, pero menos de lo anticipado. Con una variación real de -3,775 millones frente a una esperada de -5,1 millones, la sorpresa fue al alza en términos de inventarios, lo que indica que quedó más crudo almacenado del que los operadores habían descontado.
Perspectiva de precios prudente ante una reducción menor de la esperada
A partir del informe de inventarios del 26 de junio, interpretamos la menor retirada de lo esperado como una señal de cautela. Aunque una caída de las existencias de crudo es, en términos fundamentales, alcista, la desviación respecto a las expectativas sugiere que la demanda no se está acelerando con la intensidad que el mercado había descontado. Esto podría poner un techo a corto plazo a los precios, lo que nos lleva a evitar perseguir movimientos alcistas agresivos.
La demanda estacional y una oferta ajustada respaldan estrategias alcistas
Sin embargo, el panorama general para julio sigue siendo favorable para el crudo. Estamos entrando en el pico de la temporada estival de conducción y la AAA prevé que un récord de 51 millones de estadounidenses viajarán durante el fin de semana festivo del Día de la Independencia, un 3% más que el año pasado. Esta sólida demanda estacional debería proporcionar un suelo firme a los precios y evitar una corrección significativa.
Los últimos datos económicos refuerzan aún más ese soporte: el informe de empleo más reciente muestra un mercado laboral resiliente y el consumo se mantiene robusto. Estos factores sugieren que la demanda subyacente de energía procedente del conjunto de la economía seguirá siendo sólida durante el tercer trimestre. Históricamente, el crudo ha encontrado apoyo en julio, con una subida media del 2,2% en el mes a lo largo de la última década.
Ante estas señales contrapuestas, estamos analizando estrategias con opciones que se beneficien de un precio en rango o de una subida gradual. Preferimos vender puts fuera del dinero para cobrar prima, aprovechando el suelo esperado por la demanda estacional. Para quienes tengan un sesgo más alcista, un bull call spread sobre futuros del WTI permitiría acotar el riesgo y capturar un posible tramo al alza hacia la zona de 85-87 dólares por barril.
También señalamos que la producción de petróleo en EE. UU. se ha estabilizado, y el último recuento de plataformas de Baker Hughes muestra un ligero descenso por tercera semana consecutiva. Esta dinámica de oferta ajustada, combinada con un consumo estacional fuerte, refuerza nuestra visión de que el dato de inventarios de la semana pasada fue un bache menor. Por ello, trataremos cualquier retroceso de precios en los próximos días como una oportunidad para establecer posiciones moderadamente alcistas.
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