Los pedidos de bienes duraderos en EE. UU. aumentaron un 1,1% en julio, superando la expectativa de consenso del 0,7% y apuntando a una demanda más firme de bienes manufacturados de larga duración. El dato general refuerza la evidencia de resiliencia en el segmento productor de bienes de la economía.
La sorpresa al alza puede influir en las valoraciones sobre la actividad a corto plazo, ya que los datos de bienes duraderos suelen actuar como un barómetro oportuno de las condiciones manufactureras y de las tendencias de gasto de capital. Los mercados también buscarán confirmación en los detalles que acompañan al informe y en las próximas publicaciones, mientras evalúan si el impulso es generalizado.
Perspectivas para los tipos de interés, los bonos y el dólar estadounidense
El repunte del 1,1% en julio de los pedidos de bienes duraderos, por encima de lo esperado, muestra que la industria manufacturera y la inversión empresarial siguen siendo altamente resilientes. Creemos que esta sorpresa, superando la previsión del 0,7%, obligará a los operadores de derivados a descontar rápidamente recortes agresivos de tipos de interés en los próximos meses. En consecuencia, debemos prepararnos para una presión alcista inmediata sobre las rentabilidades de los Treasuries a corto plazo y para un dólar estadounidense más fuerte.
Para los operadores de renta fija, recomendamos posicionarse para mayores rentabilidades mediante la venta de futuros de tipos de interés a corto plazo (STIR), como los contratos SOFR. Las tendencias históricas muestran que unos pedidos sólidos de bienes de capital tienden a retrasar de forma fiable los ciclos de relajación de los bancos centrales, de manera similar a las reacciones del mercado que vimos ante sorpresas económicas comparables a finales de 2024. Debemos centrarnos en los contratos de finales de 2026, a medida que el mercado se alinea con una Reserva Federal de sesgo más hawkish.
Oportunidades tácticas en renta variable, divisas y materias primas
En el ámbito de los derivados sobre renta variable, anticipamos un aumento de la volatilidad, lo que convierte a las opciones sobre el índice S&P 500 en objetivos prioritarios. Unas expectativas de tipos más altos probablemente pondrán techo a las valoraciones, por lo que las opciones put a corto plazo pueden servir como una cobertura muy eficaz. Sugerimos utilizar spreads bajistas con puts (bear put spreads) para capturar el impulso a la baja sin pagar de más por la prima.
También vemos oportunidades estratégicas en opciones de divisas, donde deberíamos favorecer la compra de calls sobre el dólar estadounidense frente al euro y el yen. Además, un dólar más fuerte probablemente presionará a la baja los precios del oro, lo que abre una ventana para vender opciones call o comprar puts apuntando al nivel de soporte de 2.400 dólares. Gestionar estas posiciones de forma activa durante las próximas dos o tres semanas será crucial a medida que el mercado asimile los próximos datos de inflación.
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