La escalada en torno al estrecho de Ormuz y el mar Rojo se está planteando como un riesgo alcista a corto plazo para el crudo, con el Brent referenciado en 95,5 dólares y los diferenciales *crack* de referencia en 68 dólares. El escenario implica que cualquier deterioro militar podría elevar los precios al contado y ensanchar aún más los márgenes de refino, aunque la duración del movimiento sigue siendo incierta.
Por separado, los riesgos de disrupción se están extendiendo más allá de Oriente Próximo. Kazajistán se ha visto obligado a detener los envíos de petróleo a través del mar Negro tras ataques de drones ucranianos, mientras la UE prepara una misión en el océano Índico para abordar buques vinculados a la “flota en la sombra” de Rusia. Al mismo tiempo, el GNL ruso seguirá previsiblemente fuera de las sanciones de la UE.
Volatilidad a corto plazo y estrategias de trading ante los riesgos geopolíticos
Esperamos episodios de volatilidad repentina en los mercados energéticos durante las próximas semanas a medida que se intensifican las tensiones en el estrecho de Ormuz y el mar Rojo. Aunque el crudo Brent ha estado oscilando recientemente en torno al rango de 80 a 85 dólares, una escalada militar abrupta podría empujar con facilidad los precios por encima de los 95,5 dólares. Los operadores de derivados deberían prepararse para esta volatilidad priorizando opciones alcistas de corto plazo frente a estrategias de compra y mantenimiento a largo plazo.
Recomendamos vigilar de cerca los márgenes de refino, ya que los diferenciales *crack* de referencia podrían ampliarse rápidamente hacia los elevados niveles de 68 dólares por barril observados en anteriores disrupciones geopolíticas. La compra de opciones *call* de vencimiento corto sobre destilados frente a futuros de crudo ofrece una vía calculada para capturar dicha ampliación de diferenciales. Esta estrategia protege el capital al tiempo que posiciona para repuntes rápidos de precio asociados a cuellos de botella en el transporte marítimo.
Gestión del riesgo y la perspectiva de reversión de precios
Consideramos que cualquier repunte masivo de precios sería de corta duración, porque ni Estados Unidos, ni Irán, ni los Estados del Golfo pueden permitirse el coste económico de una guerra total y prolongada. La historia muestra que los picos extremos por tensión geopolítica —como el de 2022, que llevó al Brent cerca de los 130 dólares— acaban revirtiendo a medida que las rutas globales de suministro se adaptan. Por ello, conviene evitar quedar atrapados en posiciones alcistas de largo plazo y, en su lugar, planificar la operativa de reversión una vez que el pánico inicial alcance su máximo.
El suministro mundial de petróleo ya es muy frágil, especialmente con los ataques de drones ucranianos que están interrumpiendo oleoductos del mar Negro y obligando a Kazajistán a detener envíos clave. Además, los esfuerzos de la Unión Europea por abordar buques de la flota en la sombra rusa en el océano Índico probablemente tensionarán la disponibilidad de petroleros y elevarán los costes de seguro de flete. Debemos seguir de cerca estos cuellos de botella secundarios, ya que mantendrán un suelo elevado para el crudo incluso si las tensiones en Oriente Próximo se enfrían temporalmente.
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