Las bolsas europeas se vendieron con fuerza a medida que aumentaban los temores a una posible reanudación del conflicto entre EE. UU. e Irán, o ante la perspectiva de un nuevo bloqueo. El movimiento castigó a los mercados más expuestos a mayores costes energéticos. El Dax alemán borró todas las ganancias de la semana pasada, mientras que el intento del FTSE 100 de alcanzar los 11.000 puntos volvió a frenarse. En EE. UU., el Dow Jones cayó al descontar el mercado el riesgo de mayores costes de la energía, aunque las tecnológicas atrajeron algunas compras en las caídas tras el desplome previo.
Por separado, una actualización relacionada con Apple y Broadcom dio soporte a los índices tecnológicos en una sesión dominada por el riesgo bélico. El rally veraniego de Broadcom se había desinflado, pero una alianza más amplia con Apple contribuyó a apuntalar el sentimiento y ofreció alivio a una cotización que venía debilitándose.
Repunte de los precios de la energía y posicionamiento defensivo
Vemos el conflicto latente entre EE. UU. e Irán como el principal motor de la acción del mercado, impulsando con fuerza al alza los costes energéticos. El Brent ya se ha disparado más de un 9% esta semana y cotiza por encima de los 102 dólares por barril, su nivel más alto desde los sustos de oferta de finales de 2025. Esto nos obliga a plantearnos la compra de opciones put sobre los sectores más expuestos al coste del combustible, como aerolíneas y transporte.
Los mercados europeos están siendo golpeados con especial dureza, con el DAX alemán devolviendo todas las ganancias de la semana pasada. El VSTOXX, que mide la volatilidad de la renta variable de la eurozona, ha repuntado casi un 30% en dos días, señalando un miedo significativo y encareciendo las coberturas con opciones. Creemos que vender call spreads fuera del dinero sobre el Euro Stoxx 50 es una forma prudente de posicionarse ante un potencial alcista limitado en las próximas semanas.
Resiliencia tecnológica y oportunidades tácticas
En EE. UU., el Dow Jones está sufriendo, pero estamos viendo cierta resiliencia en las acciones tecnológicas que ya han corregido este trimestre. Esta divergencia recuerda la dinámica observada en anteriores shocks geopolíticos, cuando los inversores buscan una supuesta seguridad en nombres tecnológicos orientados al crecimiento frente a compañías industriales cíclicas. Esto respalda una estrategia que, mediante futuros, se posiciona largo en el Nasdaq 100 frente a una posición corta en el Dow.
La noticia concreta de una alianza más amplia entre Apple y Broadcom está ayudando a reforzar este sesgo favorable a las tecnológicas. Si la retórica actual de tono agresivo se desescala, podríamos ver una repetición del fuerte rally liderado por la tecnología de abril de 2025. Por ello, estamos aprovechando la debilidad actual para acumular de forma gradual opciones call sobre el ETF QQQ, apostando por un rebote rápido si disminuyen las tensiones.
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