La libra esterlina ha rebotado en el GBP/USD tras respetar una línea de soporte de largo plazo en torno a 1,3200, cerca de mínimos de siete meses, y ha vuelto a acercarse a una banda de medias móviles. El movimiento ha estado impulsado por datos de EEUU más que por un impulso doméstico: las nóminas no agrícolas de junio se situaron en 57.000 frente a unas expectativas próximas a 110.000, lo que debilitó al dólar y redujo las preocupaciones sobre un endurecimiento adicional de la Reserva Federal. La política británica sigue siendo un lastre después de que el primer ministro Keir Starmer dimitiera a finales de junio, desencadenando una disputa por el liderazgo laborista en la que Andy Burnham es señalado como favorito; las dudas sobre la credibilidad fiscal continúan pesando sobre la libra y los gilts.
El Banco de Inglaterra mantiene los tipos en el 3,75% tras una división de tono hawkish en el MPC, y los mercados siguen asignando una probabilidad de subida en la reunión del 30 de julio. En el muy corto plazo, la atención se centra en un discurso del gobernador del BoE el viernes a las 15:00 GMT, mientras el calendario de EEUU domina con el ISM de servicios el lunes a las 14:00 GMT, las actas del FOMC el miércoles a las 18:00 GMT y las solicitudes semanales de subsidio de desempleo el jueves; los mercados estadounidenses permanecerán cerrados el viernes por el Día de la Independencia. Entre los niveles técnicos citados figuran resistencias en la EMA de 50 en torno a 1,3350 y la EMA de 200 cerca de 1,3400, con objetivos al alza en 1,3450 y 1,3500; los soportes se sitúan en 1,3300 y, después, en 1,3200, con objetivos a la baja en 1,3150 y 1,3100.
La debilidad del dólar estadounidense impulsa el rebote de la libra
Dada la fecha de hoy, 3 de julio de 2026, interpretamos el reciente rebote del GBP/USD como una consecuencia directa de la debilidad del dólar estadounidense, más que de una fortaleza de la libra. El último informe de empleo de EEUU, que mostró que en junio se crearon solo 57.000 puestos de trabajo —muy por debajo de lo previsto—, ha enfriado de forma notable las expectativas de una subida de tipos por parte de la Reserva Federal. La valoración del mercado, reflejada en la herramienta CME FedWatch, indica ahora que la probabilidad de una subida en septiembre ha caído por debajo del 30%, desde más del 60% hace apenas una semana.
La situación política en el Reino Unido está imponiendo un techo claro a cualquier posible avance, lo que nos lleva a ser prudentes con las posiciones largas. Con el concurso de liderazgo en el Partido Laborista en marcha, el mercado recuerda las turbulencias de la crisis del mini-presupuesto de 2022, lo que mantiene una prima de riesgo político incorporada en la libra. Las promesas de disciplina fiscal de Andy Burnham aportan cierto alivio, pero la incertidumbre impide una apuesta decidida por parte de los compradores.
Cotización en rango y oportunidades estratégicas
Para operadores de derivados, esto abre la puerta a vender volatilidad dentro del rango ya establecido entre 1,3200 y 1,3400. La volatilidad implícita a un mes del GBP/USD ha repuntado hasta alrededor del 9,5% por la incertidumbre política y económica, lo que hace más atractivas estrategias como los strangles cortos o los iron condors. Consideramos que el cruce probablemente se mantendrá lateral hasta que se produzca una sorpresa relevante en los datos de EEUU o hasta que el panorama político en el Reino Unido se aclare.
No obstante, la próxima semana viene cargada de referencias en EEUU, incluido el ISM de servicios y las actas del FOMC, que podrían romper fácilmente este equilibrio frágil. Por ello, también contemplamos estrategias de riesgo definido, como la compra de call spreads con objetivo en el clúster de resistencias de 1,3400 si se quiere apostar por la continuidad del rebote. En sentido contrario, si el soporte clave de 1,3200 empieza a mostrar vulnerabilidad, la compra de put spreads ofrece una forma de bajo coste de posicionarse para una corrección.
La posible subida de tipos del Banco de Inglaterra el 30 de julio está proporcionando el único apoyo doméstico relevante para la libra. Aunque esta ventaja de rentabilidad ha ayudado, se está viendo erosionada por el empeoramiento de las perspectivas económicas en EEUU. Esta divergencia de política monetaria se está haciendo menos marcada, de modo que la libra es cada vez más un pasajero de los movimientos del dólar estadounidense.
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