Los datos de la Administración de Información Energética (EIA) de Estados Unidos correspondientes a la semana hasta el 26 de junio mostraron un aumento de las reservas de gas natural superior a lo previsto. El almacenamiento aumentó en 87 Bcf, por encima del incremento de 81 Bcf anticipado.
La cifra apunta a un ritmo de inyecciones más rápido en el periodo, en función de la comparación entre la variación real de 87 Bcf y la previsión de 81 Bcf. Los datos se refieren a los niveles de almacenamiento de gas natural en Estados Unidos según la actualización semanal de la EIA.
Impacto en el mercado y tendencias de almacenamiento
La inyección en almacenamiento de gas natural, superior a lo esperado, de 87.000 millones de pies cúbicos es una señal bajista para el mercado. Indica que la oferta está superando a la demanda más de lo previsto, ejerciendo una presión inmediata a la baja sobre los futuros del primer vencimiento. Esperamos ver debilidad en el contrato de agosto de 2026 a medida que el mercado asimila este exceso de oferta.
Este aumento se produjo pese a una fuerte demanda del sector eléctrico y se suma a un superávit de almacenamiento ya significativo. Se estima que las existencias actuales se sitúan ahora en más de 350 Bcf por encima de la media de cinco años, un colchón holgado de cara al núcleo del verano. Con la producción estadounidense de gas seco manteniéndose sólida en torno a 102 Bcf diarios, el lado de la oferta de la ecuación parece muy saludable.
Riesgos de demanda y estrategias de trading
No obstante, estamos vigilando muy de cerca las previsiones meteorológicas para las próximas semanas. Las proyecciones de temperaturas por encima de la media en gran parte del país podrían impulsar de forma significativa la demanda eléctrica para aire acondicionado. Este mayor consumo de gas para generación es el principal riesgo alcista que podría absorber rápidamente el exceso de oferta reflejado en el informe de esta semana.
La fuerte demanda internacional también pone un suelo a los precios, ya que las plantas estadounidenses de exportación de GNL continúan operando cerca de su capacidad máxima, en torno a 14 Bcf diarios. Esta salida constante de gas limita hasta dónde pueden caer los precios domésticos, incluso con una producción elevada. La coyuntura energética global sigue siendo un factor de apoyo crítico para el mercado estadounidense.
Dadas estas señales contrapuestas de una oferta bajista y una demanda estival potencialmente alcista, anticipamos una mayor volatilidad. Este entorno es favorable para estrategias con opciones, por lo que estamos valorando comprar straddles o strangles en los contratos de septiembre y octubre para aprovechar grandes oscilaciones de precios. El mercado parece estar preparado para movimientos bruscos más que para una tendencia sostenida.
También vemos una oportunidad en spreads de calendario, dada la debilidad a corto plazo. Estamos estudiando vender contratos de vencimiento cercano frente a la compra de contratos de invierno, como el futuro de enero de 2027. Esta estrategia nos posiciona para beneficiarnos de la tendencia estacional a que los precios del gas en invierno coticen con una prima significativa, una brecha que podría ampliarse si las inyecciones de verano se mantienen tan fuertes.
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