La cuenta corriente de Japón, sin ajuste estacional, registró un déficit de 92.300 millones de yenes en junio, por debajo de las expectativas del mercado, que apuntaban a un superávit de 1,512 billones de yenes. El dato refleja un saldo exterior más débil de lo previsto para el mes.
El desvío frente al consenso sugiere un deterioro de los componentes que alimentan la cuenta corriente, que recoge el comercio de bienes y servicios junto con las rentas y las transferencias. La lectura de junio indica, por tanto, que la posición neta de Japón frente al resto del mundo pasó a terreno negativo según esta métrica.
Volatilidad del yen y perspectivas de divisa
Debemos prepararnos para una volatilidad significativa en el yen japonés después de que la cuenta corriente de junio de Japón se desplomara inesperadamente hasta un déficit de 92.300 millones de yenes, errando por un margen enorme frente al superávit previsto de 1,51 billones de yenes. Este déficit, que se aparta con fuerza de la tendencia histórica de superávits sostenidos de Japón, sugiere que la balanza comercial y la renta primaria están bajo una intensa presión. Aconsejamos a los operadores de derivados que reevalúen de inmediato cualquier posición bajista en USD/JPY, ya que esta debilidad fundamental probablemente empujará al yen a niveles sensiblemente más bajos en las próximas semanas.
Para aprovechar esta dinámica, recomendamos comprar opciones call de USD/JPY fuera de dinero (out-of-the-money) para capturar un movimiento alcista rápido del cruce. La volatilidad implícita en los pares con JPY es históricamente propensa a repuntes bruscos tras sorpresas macro de esta magnitud, lo que hace especialmente atractivas las estrategias largas de volatilidad en estos momentos. Deberíamos considerar strikes en el rango 152-155 para vencimientos de septiembre, ya que al Banco de Japón le resultará extremadamente difícil defender la divisa en un entorno macroeconómico tan débil.
Oportunidades estratégicas en bonos y renta variable
Según los datos históricos, la última vez que Japón registró déficits persistentes por cuenta corriente durante la crisis energética de 2022, el yen se depreció más de un 20% frente al dólar estadounidense en cuestión de meses. Hoy, con los precios globales de las materias primas aún volátiles y el coste de las importaciones de Japón al alza, el soporte estructural del yen se ha evaporado temporalmente. También debemos vigilar el mercado de bonos, donde los futuros sobre bonos del Gobierno japonés (JGB) podrían sufrir una fuerte presión vendedora a medida que las rentabilidades se vean forzadas al alza.
Sugerimos utilizar estrategias bear put spread sobre futuros de JGB para cubrirse ante el repunte de las rentabilidades, ya que el Banco de Japón podría verse obligado a ajustar su política monetaria antes de lo previsto para frenar la caída de la divisa. Además, la operativa con opciones sobre el Nikkei 225 podría ofrecer oportunidades relevantes, dado que un yen más débil suele impulsar a corto plazo a las acciones japonesas con mayor sesgo exportador. Debemos actuar con rapidez para posicionar las carteras antes de que el mercado termine de descontar este severo giro macroeconómico.
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