Las rentabilidades de los Treasuries estadounidenses a más largo plazo han caído en torno a 10–15 pb en la semana transcurrida desde la intervención del secretario del Tesoro, Scott Bessent, un movimiento acompañado de una menor volatilidad en tipos de interés, divisas y bolsa. El petróleo también ha cedido, con precios un 8% por debajo de la semana pasada, y el entorno energético más calmado ha respaldado el apetito por el riesgo a medida que las operaciones de *carry* siguen siendo favorables. En el G10, el dólar australiano recibió nuevo apoyo después de que el IPC de julio sorprendiera al alza, elevando las expectativas de una subida de tipos del Banco de la Reserva de Australia en noviembre.
La atención se centra ahora en una serie de eventos en EEUU que podrían poner a prueba el tramo largo de la curva: la publicación de hoy del deflactor PCE, la subasta de mañana de 44.000 millones de dólares en notas a 7 años y el discurso del viernes en Jackson Hole del presidente de la Fed, Kevin Warsh. Se espera que un dato del PCE subyacente del 0,2% mensual deje al dólar en términos generales estable, aunque el contexto benigno aún podría permitir cierto goteo a la baja. Bajo esta hipótesis, se ve al DXY limitado cerca de 99,00/10 y retrocediendo gradualmente hacia 98,60.
Entorno favorable para las operaciones de carry y el dólar australiano
Vemos un entorno muy favorable para las operaciones de *carry* después de que las rentabilidades del Treasury a 10 años hayan retrocedido alrededor de 15 puntos básicos, llevando los índices de volatilidad de FX a mínimos de varios meses. Históricamente, cuando la volatilidad global de las divisas cae por debajo de medias clave, las estrategias de *carry* orientadas a capturar rentabilidad generan retornos estables y positivos. Recomendamos que los operadores de derivados aprovechen este régimen de mercado tranquilo vendiendo prima en los principales pares de divisas.
Conviene centrarse especialmente en el dólar australiano, que está recibiendo un impulso significativo tras la sorpresa al alza del IPC de julio. Este dato elevado de inflación hace mucho más probable una subida de tipos en noviembre por parte del Banco de la Reserva de Australia, lo que ampliaría el diferencial de tipos frente a otras divisas. Favorecemos comprar opciones *call* sobre el AUD, especialmente frente a divisas de menor rentabilidad, para capturar esta creciente divergencia de tipos de interés.
Perspectiva para el dólar estadounidense y estrategias de trading a corto plazo
Esperamos que el índice del dólar estadounidense se mantenga limitado por debajo de 99,10 y deslice gradualmente hacia el nivel de soporte de 98,60. Este sesgo bajista está respaldado por las previsiones de un dato moderado del PCE subyacente en EEUU del 0,2% intermensual. Aconsejamos a los operadores estructurar estrategias de opciones en rango, como *iron condors* de corto vencimiento, para beneficiarse de este potencial alcista limitado del dólar.
Debemos mantener la cautela al acercarnos a hitos importantes esta semana, incluida la subasta de 44.000 millones de dólares de Treasury a 7 años y el próximo discurso en Jackson Hole. Cualquier sorpresa hawkish por parte del presidente de la Fed, Kevin Warsh, podría empujar rápidamente al alza las rentabilidades en EEUU y disparar la volatilidad. Sugerimos utilizar *stop-loss* ajustados en todas las operaciones de venta de volatilidad para proteger el capital ante cambios bruscos del mercado.
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