Los precios del crudo se moderaron el viernes, con el referente estadounidense West Texas Intermediate (WTI) cotizando en 69,65 dólares, el nivel más bajo desde el 27 de febrero. El contrato prolongó el descenso semanal y acumula una caída de más del 30% desde finales de mayo, ya que la reapertura parcial del estrecho de Ormuz y las expectativas de un aumento de la oferta de Oriente Medio han pesado más que el apoyo de un consumo estacional más firme ligado al periodo vacacional en Occidente.
El secretario de Energía de EEUU afirmó que los flujos a través del estrecho de Ormuz habían vuelto a niveles previos a la guerra, con unos 20 millones de barriles transitando el miércoles, aunque el cierre de casi tres meses implica que una normalización completa podría tardar semanas. También señaló que las exportaciones de crudo de Venezuela administradas por EEUU han aumentado y podrían duplicarse de aquí al final del mandato del presidente Donald Trump en 2029, reforzando la presión bajista. La formación de precios en el mercado también refleja la perspectiva de una mayor producción de los productores del Golfo, junto con suministros adicionales de Irán tras levantarse las restricciones estadounidenses durante el alto el fuego, mientras los operadores apuestan por una rápida recomposición de unas reservas mundiales de crudo mermadas.
Tendencias bajistas del mercado y perspectivas de volatilidad
Dado el brusco descenso del 30% desde finales de mayo, consideramos que la presión dominante del mercado es bajista. La rápida reapertura del estrecho de Ormuz, que según se informa ya ha vuelto a niveles de flujo previos a la guerra de 20 millones de barriles diarios, ha convencido al mercado de que, por ahora, las preocupaciones de oferta han quedado atrás. La volatilidad implícita en las opciones de corto plazo, aunque sigue elevada en torno al 45%, está descendiendo, lo que sugiere que los traders esperan que continúe esta tendencia bajista de los precios.
Creemos que los barriles adicionales tanto de Irán como de Venezuela aún no están plenamente descontados por el mercado. Las estimaciones actuales apuntan a que podría añadirse al suministro global un volumen combinado de 1,5 millones de barriles diarios durante el próximo trimestre, lo que supone un importante viento en contra para cualquier recuperación de precios. Este aumento de oferta está eclipsando el repunte estacional de la demanda por las vacaciones de verano en EEUU y Europa.
Estrategias de trading con derivados y consideraciones a más largo plazo
Los datos recientes muestran que, aunque la demanda de gasolina en EEUU subió un 3% la semana pasada, fue insuficiente para absorber la nueva oferta que está llegando al mercado. Para los operadores de derivados, esto indica que las posiciones cortas siguen siendo favorables en las próximas semanas. Estamos considerando comprar opciones put con precios de ejercicio en los niveles de 65 y 60 dólares para aprovechar un mayor impulso a la baja.
Vender credit spreads de calls fuera del dinero por encima de la resistencia de 75 dólares es otra estrategia que estamos implementando. Este enfoque aprovecha las primas relativamente elevadas de las opciones y generará beneficios siempre que el WTI no experimente un repunte repentino y pronunciado. No obstante, cualquier titular negativo sobre las conversaciones del alto el fuego u Ormuz podría provocar un violento salto de precios, por lo que estas posiciones deben gestionarse con cautela.
Mirando más adelante, reconocemos que las reservas mundiales están severamente mermadas tras el cierre de tres meses. El proceso de reposición de las reservas estratégicas, que habrían caído en unos 400 millones de barriles, acabará creando un suelo para los precios. Por ello, estamos valorando con cautela opciones call de vencimientos más largos para el cuarto trimestre como cobertura ante la posibilidad de que el mercado haya sobrerreaccionado a la baja.
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