El USD/JPY osciló con fuerza, cayendo un 3% tras informaciones sobre una intervención japonesa en el mercado de divisas, antes de rebotar cerca de un 2% durante la noche. El Nikkei informó de que las autoridades japonesas sí intervinieron y de que la Fed comprobó ayer por la tarde las cotizaciones del USD/JPY en nombre del Tesoro de EE. UU., en línea con el patrón coordinado observado en enero.
Desde entonces, el foco ha cambiado: nuevas caídas del USD/JPY se enmarcan como dependientes de una actuación por cuenta propia de las autoridades estadounidenses, más allá del simple “rate-checking”. Se considera probable una nueva intervención japonesa hoy y a primera hora de la próxima semana, ya que estas operaciones suelen producirse en bloques de varios días. Aun así, se presenta que la tendencia alcista subyacente del cruce sigue intacta, salvo que haya una señal más clara de que la Fed no subirá tipos en septiembre y que la tendencia general del dólar gire a la baja.
Límites de la intervención unilateral
Debemos abordar el yen japonés con una comprensión clara de que la intervención unilateral solo compra tiempo, en lugar de cambiar la tendencia a largo plazo. La historia muestra que incluso esfuerzos masivos, como la intervención récord de Japón de 9,8 billones de yenes (62.000 millones de dólares) a comienzos de 2024, solo frenan temporalmente el dominio del dólar. Sin un giro estructural por parte de la Reserva Federal, consideramos que los retrocesos del USD/JPY deben verse como oportunidades de compra para los operadores de derivados, más que como el inicio de una reversión.
Estrategia de trading y consideraciones sobre el diferencial de rentabilidades
Para operar esto de forma eficaz en las próximas semanas, recomendamos utilizar opciones knock-out de corto plazo o call spreads para aprovechar los descensos bruscos provocados por la intervención. La volatilidad sigue elevada, con la volatilidad implícita a un mes del USD/JPY rondando el 10%-12%, lo que sugiere que las primas de las opciones son caras, pero atractivas para vendedores de puts fuera del dinero. Podemos aprovechar estos retrocesos puntuales del 2% al 3% para establecer posiciones largas en niveles más favorables, apuntando a la tendencia alcista subyacente.
También debemos vigilar de cerca el diferencial de rentabilidad entre los Treasuries estadounidenses a 10 años y los bonos del Gobierno japonés (JGB), que recientemente se situaba cerca de un amplio gap de 300 puntos básicos. Hasta que este diferencial macroeconómico no se reduzca de forma significativa mediante recortes agresivos de tipos por parte de la Reserva Federal, el carry trade seguirá atrayendo capital de vuelta hacia el dólar. Por ello, aconsejamos a los operadores de derivados evitar apuestas fuertes en corto contra el dólar y, en su lugar, centrarse en estrategias estructuradas en rango que se beneficien de sacudidas repentinas inducidas por los bancos centrales.
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