USD/JPY prolongó su ruptura por tercera sesión consecutiva, cotizando en torno a 162,70 durante las horas asiáticas y marcando nuevos máximos de varias décadas, mientras los mercados permanecían alerta ante el riesgo de intervención japonesa. Los comentarios oficiales reiteraron la disposición a actuar contra movimientos excesivos, pero el yen siguió bajo presión, ya que los diferenciales de rentabilidad frente a sus principales pares, incluido EE. UU., continuaron impulsando la demanda del cruce.
El marco de política monetaria siguió siendo un telón de fondo clave: el Banco de Japón elevó su tipo de referencia al 1% en junio, el nivel más alto desde 1995, mientras que la Reserva Federal mantuvo su rango objetivo en el 3,5%–3,75%. Los datos de EE. UU. aportaron apoyo adicional, con el JOLTS apuntando a un mercado laboral resistente, y el FedWatch de CME Group descontando alrededor de un 83% de probabilidad de una subida este año; la atención se dirige a Kevin Warsh en el Foro del BCE, y después a las referencias del miércoles: ADP e ISM manufacturero, antes de las nóminas no agrícolas del jueves. Por separado, la tabla semanal de divisas describía al yen como la moneda más fuerte frente al dólar canadiense, aunque no se facilitaron porcentajes, y la explicación del mapa de calor detallaba cómo se muestran los cruces.
Diferenciales de tipos de interés y dinámica del carry trade
Con USD/JPY rompiendo por encima de 162,70, vemos que la tendencia alcista seguirá siendo sólida durante las próximas semanas. El principal motor es el importante diferencial de tipos entre EE. UU. y Japón, que sigue haciendo que pedir prestado en yenes para comprar dólares sea una estrategia rentable. Creemos que este carry trade seguirá atrayendo capital, empujando al par hacia el nivel de 163,00.
El principal riesgo para este escenario es una intervención directa de las autoridades japonesas, pero lo consideramos una amenaza de corto plazo. Históricamente, las intervenciones en solitario, como las vistas a finales de 2022, proporcionan un alivio temporal, pero no logran revertir la tendencia subyacente sin un cambio fundamental de política por parte del Banco de Japón. Por tanto, deberíamos considerar cualquier caída impulsada por intervención como una posible oportunidad para abrir nuevas posiciones largas a mejores niveles.
Para los operadores de derivados, el elevado riesgo de intervención ha llevado la volatilidad implícita a un mes de USD/JPY por encima del 12%, encareciendo notablemente las opciones. Por ello, favorecemos estrategias como los call spreads para beneficiarse de nuevas subidas limitando al mismo tiempo el coste de la posición. Esto nos permite mantenernos en la operativa, pero nos protege frente a un “volatility crush” si el par se estabiliza de forma repentina.
Datos clave y temas amplios de debilidad del yen
Esta semana, nuestra atención se centra claramente en los próximos datos de empleo de EE. UU., en particular el informe de nóminas no agrícolas del jueves. El consenso actual del mercado apunta a otro aumento sólido, de alrededor de 210.000 empleos, lo que reforzaría el sesgo hawkish de la Reserva Federal y probablemente llevaría a USD/JPY aún más arriba. Un dato significativamente peor, sin embargo, podría desencadenar una corrección pronunciada, aunque probablemente temporal, por debajo del nivel de 161,00.
Más allá del dólar, también vigilamos la debilidad generalizada del yen, especialmente frente a divisas con bancos centrales de tono hawkish. El diferencial de tipos entre el Banco Central Europeo y el Banco de Japón también respalda una estrategia larga en EUR/JPY. Lo vemos como una forma de diversificar nuestra exposición corta en yen, reduciendo la dependencia exclusiva de los datos macroeconómicos de EE. UU.
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