El ringgit se ha quedado rezagado desde el FOMC de junio, ya que el repunte de los rendimientos en EE. UU. y el mayor diferencial de tipos entre EE. UU. y Malasia han lastrado al MYR. El movimiento ha estado impulsado por la dinámica de tipos en Estados Unidos, más que por un cambio en el trasfondo doméstico de Malasia, con una manufactura resiliente y unas exportaciones de electrónica que siguen formando parte del marco de medio plazo.
La inflación contenida y la continuidad de los subsidios a los combustibles están reduciendo la urgencia de que Bank Negara Malaysia endurezca su política. Esto deja al MYR más expuesto mientras se amplía el diferencial de tipos EE. UU.–Malasia, lo que respalda un sesgo bajista a corto plazo, incluso aunque el posicionamiento de medio plazo se mantenga constructivo, con la expectativa de que los fundamentales macro domésticos vuelvan a ganar peso una vez se relajen las presiones de tipos en EE. UU.
Presiones externas y debilidad del ringgit a corto plazo
El ringgit ha tenido dificultades desde la reunión de la Reserva Federal a principios de este mes, ya que el aumento de los rendimientos en EE. UU. domina el sentimiento de mercado. Lo interpretamos como un viento en contra temporal, explicado por factores externos y no por un deterioro de la propia historia económica de Malasia. El USD/MYR ha avanzado hacia 4,75, reflejando la presión derivada de los rendimientos del Treasury a 10 años, que han vuelto a situarse en torno a 4,65%.
En las próximas semanas, creemos que la vía de menor resistencia para el ringgit es a la baja. Esto sugiere que los operadores podrían plantearse comprar opciones call sobre USD/MYR o utilizar forwards a corto plazo para posicionarse ante una mayor debilidad. El catalizador principal es el ensanchamiento del diferencial de tipos: el tipo de los fed funds se mantiene en 5,50%, mientras que el tipo oficial de Bank Negara Malaysia permanece estable en 3,25%.
Contexto de política y perspectivas de medio plazo
Hay poca presión para que el banco central de Malasia intervenga con subidas de tipos, lo que aumenta la vulnerabilidad del ringgit. Con la inflación doméstica contenida en apenas el 2,1% el mes pasado y los subsidios a los combustibles todavía vigentes, los responsables de política pueden permitirse esperar. Esta situación recuerda al periodo 2022-2023, cuando una Fed agresiva también eclipsó unos fundamentales sólidos en los mercados emergentes.
Mantenemos una visión constructiva a medio plazo, apoyada en fundamentales resilientes como el crecimiento interanual del 8% en las exportaciones de electrónica registrado en mayo. El sesgo bajista actual es táctico, y buscaremos señales de que las presiones de tipos en EE. UU. se están moderando. Una vez se produzca ese giro, esperamos que la fortaleza subyacente del ringgit vuelva a imponerse.
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