El oro se estabilizó en torno a los 4.000 dólares en la sesión asiática tras tocar un mínimo de seis días, con el XAU/USD por última vez en 4.028,78 dólares, mientras los mercados esperaban la decisión de la Reserva Federal. El dólar estadounidense mantenía el retroceso después de unos datos más débiles del saldo comercial de bienes de junio y de recogida de beneficios desde máximos de tres meses, mientras el recrudecimiento de las hostilidades en Oriente Próximo impulsó un rebote del 4% en el petróleo, elevando los riesgos de inflación y reforzando las expectativas de una Fed más agresiva. La valoración implícita de tipos sugiere aproximadamente un 30% de probabilidad de una subida de 25 puntos básicos en julio, frente al 25% de hace una semana, y los mercados asignan un 80% de probabilidad a una subida en septiembre; la atención también se centra en el reparto de votos y en la orientación del presidente de la Fed, Kevin Warsh.
Desde el punto de vista técnico, la imagen diaria sigue siendo bajista, con el spot por debajo de la SMA de 21 días cerca de 4.070 dólares y de la SMA de 50 días en torno a 4.202 dólares, mientras que las SMA de 100 y 200 días se agrupan en 4.447–4.491 dólares; el RSI (14) se sitúa cerca de 44. Commerzbank recortó su previsión de cierre de año a 4.500 dólares por onza troy desde 4.800, y redujo su visión para finales de 2027 a 5.000 dólares desde 5.200, al tiempo que mencionó que el objetivo de inflación del 2% se alcanzaría en primavera de 2027 y la perspectiva de recortes a partir de mediados de 2027.
Riesgo de volatilidad y estrategias con opciones
Aconsejamos a los operadores de derivados que se preparen para una volatilidad intensa en las próximas semanas, ya que el oro gravita en torno al nivel crítico de 4.000 dólares. Con la Reserva Federal valorando una subida inmediata de tipos y las tensiones en Oriente Próximo impulsando al alza el petróleo, la trayectoria de corto plazo del metal precioso sigue siendo muy incierta. Para gestionarlo, deberíamos priorizar estrategias con opciones a corto plazo que cubran un mayor riesgo bajista, manteniendo al mismo tiempo flexibilidad de capital.
Si atendemos a los gráficos, el oro cotiza muy por debajo de su media móvil simple de 21 días, en 4.070 dólares, lo que indica que los vendedores aún controlan el mercado. Históricamente, cuando el oro rompe por debajo de niveles de soporte relevantes durante ciclos activos de endurecimiento de la Fed, suele observarse una aceleración de la presión vendedora. Recomendamos comprar opciones put de vencimiento corto o estructurar spreads bajistas con puts (bear put spreads) para beneficiarse de un posible descenso por debajo de la cota de 4.000 dólares.
Precedente histórico y posicionamiento táctico
Los datos de anteriores ciclos de endurecimiento monetario muestran que las sorpresas hawkish de la Fed pueden desencadenar salidas rápidas de capital de los metales preciosos. Por ejemplo, durante las agresivas subidas de tipos de 2022, los ETF globales de oro registraron meses consecutivos de fuertes reembolsos, arrastrando el precio del oro casi un 20% en un periodo corto. Si la Fed señala nuevas subidas de tipos para septiembre, esperamos que una ola similar de liquidaciones golpee el mercado de futuros.
Para los operadores que busquen aprovechar primas elevadas en opciones, la venta de opciones call fuera de dinero por encima del nivel de 4.200 dólares ofrece una estrategia de ingresos viable. Sin embargo, dado que la volatilidad implícita está actualmente elevada por los conflictos geopolíticos, debemos mantener tamaños de posición reducidos para protegernos frente a repuntes inesperados del precio. Deberíamos vigilar de cerca el próximo comunicado de política monetaria para confirmar si el banco central mantendrá los tipos más altos durante más tiempo antes de comprometernos con operaciones direccionales de mayor envergadura.
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