El oro (XAU/USD) cotizaba con mayor firmeza cerca de los 4.125 dólares en las primeras operaciones asiáticas del jueves, prolongando un rebote a medida que la demanda de activos refugio siguió el ritmo de la segunda semana de escalada de hostilidades entre Estados Unidos e Irán. El foco del mercado se mantuvo en las amenazas vinculadas a las rutas marítimas y a la infraestructura energética regional, después de que Washington advirtiera de posibles ataques contra activos iraníes en Teherán en respuesta a cualquier agresión a buques en el estrecho de Ormuz, mientras que Irán avisó de que podría apuntar a infraestructuras vinculadas a EEUU y a instalaciones energéticas en toda la región. En paralelo continuaron los mensajes diplomáticos, con EEUU enmarcando su postura como aún orientada a la vía diplomática pese al aumento de las tensiones.
También cambiaron las expectativas de tipos: los futuros sobre los Fed funds pasan a descontar una probabilidad de casi el 34% de una subida de la Fed este mes, frente al 10% de hace una semana; el mercado también asigna un 78% de probabilidad a, al menos, un incremento de 25 puntos básicos en septiembre, según la herramienta CME FedWatch. Más allá de la acción del precio a corto plazo, los bancos centrales siguen siendo los mayores tenedores y compradores de lingotes, al añadir 1.136 toneladas valoradas en torno a 70.000 millones de dólares a las reservas en 2022, según datos del World Gold Council. Entre los motores de fondo del oro figuran su relación inversa con el dólar estadounidense y los Treasuries, así como su sensibilidad a los niveles de tipos de interés al tratarse de un activo sin rendimiento.
Flujos refugio y expectativas de volatilidad
Con el oro cotizando en torno a 4.125 dólares tras encontrar un fuerte suelo en 4.000 dólares, recomendamos a los operadores de derivados prepararse para un aumento de la volatilidad en las próximas semanas. La escalada del conflicto entre EEUU e Irán en el estrecho de Ormuz está impulsando importantes flujos de refugio hacia el metal precioso. Históricamente, las crisis repentinas en Oriente Medio han llevado al Gold Volatility Index (GVZ) a repuntar más de un 30%, lo que infla rápidamente las primas de las opciones.
Equilibrar los riesgos de tipos y las estrategias de trading
No obstante, conviene equilibrar este atractivo como refugio con el alza de las expectativas de tipos, ya que los datos de mercado muestran ahora un 78% de probabilidad de una subida de tipos para septiembre. Unos tipos más altos suelen pesar sobre los activos sin rentabilidad, lo que implica que el potencial alcista del oro podría quedar limitado si la Reserva Federal mantiene una postura agresiva para combatir la inflación. Para gestionarlo, sugerimos utilizar spreads verticales de compra (call) con riesgo limitado en lugar de comprar opciones call de forma directa, protegiendo el capital frente a una rápida pérdida de valor temporal.
Además, el repunte de los precios de la energía amenaza con complicar el panorama de inflación global, lo que podría limitar hasta dónde puede subir el oro en el corto plazo. Dado que el suelo de los 4.000 dólares se ha mantenido sólido durante las caídas recientes, consideramos que vender puts fuera del dinero por debajo de ese nivel es una vía muy viable para generar ingresos. Este enfoque permite aprovechar la elevada volatilidad implícita apoyándose en una zona de soporte sólida y históricamente contrastada.
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