El oro (XAU/USD) cayó hasta alrededor de 4.075 dólares en la madrugada asiática del jueves después de que el presidente de EEUU, Donald Trump, afirmara que el alto el fuego con Irán era “cosa del pasado” y amenazara con nuevas medidas, включая la reanudación de los bombardeos y la reimposición de un bloqueo naval estadounidense tras ataques a petroleros en el estrecho de Ormuz. El telón de fondo ha reavivado el temor a que el encarecimiento de la energía alimente la inflación y mantenga elevados los tipos de interés en EEUU, una combinación que suele pesar sobre un activo sin rentabilidad como el oro.
También cambiaron las expectativas de tipos. Los operadores de swaps sitúan ahora la probabilidad de una subida en la próxima reunión de la Reserva Federal por encima del 30%, frente a menos del 20% del jueves pasado, según CME FedWatch. Las actas de la reunión de la Fed del 16–17 de junio mostraron que unos pocos responsables veían argumentos para subir los tipos, aunque el comité finalmente mantuvo la política sin cambios; el documento también apuntó a una creciente preocupación por la inflación, mientras que las inquietudes sobre el mercado laboral se moderaron ligeramente. Por separado, datos del Consejo Mundial del Oro muestran que los bancos centrales añadieron 1.136 toneladas de oro valoradas en torno a 70.000 millones de dólares a las reservas en 2022, la mayor compra anual de la que se tiene registro.
Perspectivas de mercado y estrategia en medio de las tensiones EEUU-Irán
Dadas las renovadas tensiones entre EEUU e Irán y los consiguientes temores inflacionistas, creemos que el oro está entrando en un periodo de alta volatilidad. La presión inmediata es bajista, ya que el mercado prioriza la amenaza de unos tipos de interés más altos sobre el tradicional atractivo del oro como activo refugio. Nos posicionamos para ello iniciando operaciones bajistas de corto plazo, anticipando que el precio podría poner a prueba niveles de soporte inferiores.
Esta situación nos recuerda ciclos anteriores en los que una política monetaria “hawkish” ha eclipsado el riesgo geopolítico, como a comienzos de los años 80, cuando las agresivas subidas de tipos de la Fed provocaron un fuerte descenso del precio del oro. También seguimos el Índice Dólar estadounidense, que ha vuelto a situarse por encima de 105, añadiendo presión adicional sobre el metal denominado en dólares. Un dólar más fuerte encarece el oro para los compradores extranjeros y, por lo general, enfría la demanda.
Cobertura de riesgos y el papel de la demanda de los bancos centrales
Sin embargo, no nos comprometemos con un escenario exclusivamente bajista debido a la imprevisibilidad del conflicto. Estamos utilizando opciones para gestionar este riesgo, en concreto comprando opciones de compra “out-of-the-money” para cubrirnos frente a un repunte súbito del precio si la situación deriva en un conflicto abierto. Esto nos permite beneficiarnos de una posible caída y, a la vez, protegernos frente a un giro rápido del mercado.
También tenemos presente que la demanda de los bancos centrales sigue siendo un factor de apoyo, ya que las instituciones añadieron un récord de 1.037 toneladas a las reservas en 2023 y han mantenido compras sólidas en lo que va de 2024. Este flujo de compras proporciona un suelo fundamental al precio, lo que sugiere que cualquier corrección significativa podría ser breve. Por tanto, seremos estratégicos con los objetivos de beneficios en cualquier posición corta.
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