El índice de empleo manufacturero del ISM en Estados Unidos subió hasta 49,7 en junio desde el 48,6 de la lectura anterior. El movimiento apunta a una señal de demanda de mano de obra más firme dentro de la encuesta manufacturera, aunque el índice permanece por debajo del umbral de 50 que separa la expansión de la contracción.
El último dato sugiere una caída del empleo a un ritmo más moderado que el del mes previo. Los mercados suelen interpretar los cambios en este indicador como una lectura temprana de las condiciones de contratación en las fábricas y del impulso más amplio de la actividad manufacturera en EE. UU.
Señales de estabilización del empleo manufacturero e implicaciones económicas
El índice de empleo manufacturero mejoró hasta 49,7 desde 48,6, lo que muestra que el ritmo de contracción del empleo se está frenando de forma significativa. Aunque todavía se sitúa por debajo de la cota de 50 puntos que indica expansión, lo interpretamos como una señal inicial de que el sector manufacturero podría estar tocando suelo. Esta estabilización es un avance positivo para el conjunto de la economía.
Este fortalecimiento de los datos laborales reduce la presión inmediata sobre la Reserva Federal para recortar los tipos de interés. Los últimos informes muestran que la inflación subyacente del PCE interanual se mantiene en el 2,8%, aún por encima del objetivo de la Fed, lo que refuerza el argumento a favor de la paciencia. Esperamos que esto mantenga firmes las rentabilidades de los bonos a corto plazo, haciendo más atractivas las estrategias que apuestan por unos tipos altos durante más tiempo.
Estrategia de mercado: volatilidad, perspectivas de aterrizaje suave y oportunidades sectoriales
En cuanto a los índices bursátiles, consideramos que este dato respalda un escenario de aterrizaje suave, reduciendo los temores a una recesión acusada. Las recientes solicitudes semanales de subsidio por desempleo a nivel nacional también se han mantenido bajas, en torno a 230.000, lo que confirma un mercado laboral globalmente resiliente. Por ello, nos inclinamos por vender spreads de puts fuera del dinero sobre el S&P 500, aprovechando unas primas de riesgo potencialmente más bajas.
Este tipo de noticias macroeconómicas de estabilización tiende a contener la volatilidad de los mercados. El VIX ya ha caído más de un 15% en el último mes, y esperamos que esta tendencia continúe a medida que se disipan las inquietudes sobre la recesión. Este entorno favorece estrategias que implican vender volatilidad, como ponerse corto en futuros del VIX o implementar iron condors sobre los principales índices.
Podemos fijarnos en periodos históricos, como la fase de recuperación de finales de 2022, en los que mejoras similares en los datos del ISM precedieron un rally en valores industriales y cíclicos. Ese patrón histórico sugiere que ahora es el momento de plantearse la compra de opciones call sobre ETF del sector industrial. Este dato refuerza nuestra visión de que el sector está girando al alza.
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