El GBP/USD cedió terreno el jueves tras marcar la víspera un máximo de más de dos meses cerca de 1,3555-1,3560, y cotizaba en torno a 1,3525 en las primeras operaciones europeas. El dólar estadounidense encontró cierto apoyo mientras los mercados sopesaban las lecturas más suaves del IPC y del IPP de EEUU frente a unos precios del crudo elevados, que han reavivado las preocupaciones por una inflación impulsada por la energía y las expectativas de nuevas subidas de tipos por parte de la Reserva Federal, mientras que el aumento de las tensiones entre EEUU e Irán también respaldó la demanda de activos refugio.
La libra esterlina se vio apoyada por la reducción de la incertidumbre política en el Reino Unido y un mayor optimismo en torno a las perspectivas fiscales, con el primer ministro entrante, Andy Burnham, comprometiéndose con la disciplina fiscal y previsiblemente nombrando a un ministro de Finanzas de perfil fiscalmente conservador. En el plano técnico, el par ha roto por encima del retroceso de Fibonacci del 61,8% de la caída de mayo-junio y ha recuperado el 1,3500, mientras que el histograma del MACD se mantiene en positivo con la línea por encima de cero; sin embargo, el RSI en 72,2 apunta a condiciones de sobrecompra. Los niveles de resistencia se sitúan en el retroceso del 78,6% en 1,3547 y después en 1,3657, mientras que el soporte se encuentra en 1,3461 y 1,3401, con correcciones más profundas previstas cerca de la media móvil simple (SMA) de 200 periodos y la zona 1,3345-1,3340 vinculada al nivel del 38,2%.
Perspectivas para operadores de derivados
Recomendamos a los operadores de derivados buscar oportunidades de compra en retrocesos en el par GBP/USD a medida que se aleja de su reciente máximo de dos meses cerca de 1,3560. Aunque el precio al contado se ha moderado hasta alrededor de 1,3525, la estructura de mercado de fondo sigue siendo muy alentadora para los compradores. Consideramos que esperar un recorte por debajo del umbral psicológico de 1,3500 ofrecerá la relación riesgo/beneficio más segura para posiciones largas en las próximas semanas.
Este enfoque prudente se justifica por las recientes métricas de inflación en EEUU y el aumento de las tensiones geopolíticas en Oriente Medio, que han reactivado la demanda de dólares como valor refugio. Al mismo tiempo, los mercados energéticos globales siguen bajo presión, ya que el precio del crudo se mantiene elevado, reavivando los temores a una inflación impulsada por la energía. Esperamos que estos factores limiten las ganancias inmediatas del GBP/USD, creando una ventana idónea para que los operadores compren en las caídas mediante opciones call o futuros largos.
Soporte doméstico y perspectiva técnica
Mientras tanto, la libra esterlina disfruta de un sólido respaldo doméstico gracias a un panorama político que se estabiliza y a las expectativas de una estricta disciplina fiscal bajo el primer ministro entrante, Andy Burnham. Históricamente, la libra ha repuntado cuando los gobiernos se comprometen con objetivos de gasto estrictos, de forma similar a la estabilización del mercado observada durante anteriores transiciones de liderazgo en el Reino Unido. Esta confianza interna debería ayudar a evitar cualquier espiral bajista de calado para la divisa.
En términos técnicos, observamos que el Índice de Fuerza Relativa (RSI) se sitúa en 72,2, lo que confirma que el par está temporalmente sobrecomprado y necesita un breve respiro. Sin embargo, el MACD se mantiene firmemente en terreno positivo, señalando que la tendencia alcista de fondo sigue intacta. Recomendamos situar órdenes de compra cerca de los niveles clave de soporte de Fibonacci en 1,3461 y 1,3401 para capturar el siguiente tramo al alza.
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