El EUR/USD cayó un 0,3% hasta 1,1377, con el euro debilitándose frente al dólar estadounidense incluso después de que el Banco Central Europeo mantuviera sin cambios los tipos en su reunión de julio por decisión unánime. El cruce cerró la sesión en 1,1377 frente a 1,1412 previamente, ampliando las pérdidas pese a que la presidenta Christine Lagarde reconoció que algunos responsables habían planteado la cuestión de si actuar de inmediato.
Lagarde afirmó que el BCE evaluará los datos que vayan llegando en las próximas semanas, manteniendo un enfoque reunión a reunión. Bloomberg calificó las declaraciones como indicativas de un sesgo hacia un mayor endurecimiento, y septiembre se considera ampliamente como una posible ventana para otro movimiento, respaldado por las nuevas previsiones trimestrales del personal técnico, las lecturas de inflación de los dos meses anteriores y otros indicadores económicos, incluidas las encuestas empresariales, citándose también el recrudecimiento del conflicto en Oriente Próximo como telón de fondo.
Perspectivas para operadores de derivados ante la incertidumbre de la política del BCE
Sugerimos que los operadores de derivados se preparen para un aumento de la volatilidad en el par EUR/USD durante las próximas semanas tras la última decisión del BCE de mantener los tipos. Dado que el euro ha caído recientemente hasta 1,1377 pese a las insinuaciones de una subida de tipos en septiembre, las opciones put a corto plazo podrían proteger frente a una mayor presión bajista en el corto plazo. Este retroceso temporal ofrece un punto de entrada estratégico para quienes busquen construir posiciones largas antes de las próximas decisiones de los bancos centrales.
Posicionamiento estratégico ante los datos clave de la eurozona
Históricamente, la volatilidad implícita de las opciones sobre EUR/USD tiende a aumentar entre un 10% y un 15% en las cuatro semanas previas a las reuniones clave del BCE en septiembre. Recomendamos utilizar *bull risk reversals* —vender puts fuera del dinero para financiar la compra de calls fuera del dinero— para capturar el potencial alcista si el BCE endurece la política. Esta estrategia encaja con los últimos datos de la eurozona, donde la inflación subyacente sigue siendo persistente en torno al 2,8%, manteniendo la presión sobre los responsables para actuar.
Debemos vigilar de cerca las próximas cifras de inflación de agosto y las encuestas de índices PMI, que influirán de forma decisiva en la elección del BCE en septiembre. Los futuros estándar de divisas también pueden utilizarse para fijar los niveles actuales, especialmente porque el mercado está descontando actualmente una probabilidad del 60% de una subida de tipos en septiembre. Si los próximos datos económicos sorprenden al alza, esperamos una rápida revalorización del euro hacia el nivel de 1,1500.
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