El EUR/USD se ha negociado en un rango estrecho de 1,1350–1,1450 desde mediados de junio, con catalizadores a corto plazo limitados previstos durante el verano. Se espera que el Banco Central Europeo mantenga sin cambios su tipo de referencia, si bien dejando la puerta abierta a un nuevo movimiento, con la próxima subida probablemente aplazada a septiembre.
También se prevé que la política monetaria de EE. UU. ofrezca poca orientación. Los mercados descuentan algo más de una subida de tipos de la Reserva Federal de aquí a final de año, aunque no se anticipa una guía más clara, lo que podría limitar la fortaleza del dólar estadounidense y respaldar al euro de cara al próximo año. Los datos de pedidos industriales en Alemania han apuntado a una incipiente recuperación cíclica, mientras que las reformas estructurales y una política fiscal expansiva se citan como posibles apoyos para un crecimiento más rápido en Alemania y Europa en 2026.
Baja volatilidad y negociación en rango dominarán el verano
Vemos que el EUR/USD está oscilando dentro de su canal reciente entre 1,1350 y 1,1450, y consideramos que esto podría prolongarse durante algún tiempo. Con el parón estival de catalizadores económicos ya en marcha, la baja volatilidad parece perfilarse como el tema dominante de las próximas semanas. Este entorno es ideal para estrategias de venta de opciones que se benefician del paso del tiempo, como los straddles cortos o los iron condors.
Esta visión se ve respaldada por la volatilidad implícita a 1 mes del EUR/USD, que recientemente se ha comprimido hasta el 5,4%, cerca de los niveles más bajos del año. Las cifras de inflación de la zona euro de la semana pasada también se moderaron ligeramente hasta el 2,3%, lo que da al Banco Central Europeo margen para esperar. En consecuencia, el mercado asigna una probabilidad inferior al 20% a un movimiento de tipos del BCE en su reunión del 25 de julio, reforzando la idea de un verano tranquilo.
Parece probable que el BCE deje sin cambios su tipo de interés oficial este mes, al tiempo que deje claro que una subida en septiembre sigue sobre la mesa, aunque no es segura. Al otro lado del Atlántico, esperamos que la Reserva Federal también evite comprometerse con una senda clara, lo que debería limitar cualquier fortalecimiento significativo del dólar estadounidense. Este compás de espera de los bancos centrales es la principal razón por la que el rango de cotización actual debería mantenerse firme durante julio y agosto.
Giro hacia una ruptura alcista en otoño
A medida que nos acercamos al próximo año, es probable que el soporte para el euro se fortalezca. Los datos de pedidos industriales en Alemania de ayer mostraron un aumento modesto pero positivo, lo que sugiere que una recuperación cíclica se está consolidando lentamente. La actual senda de recuperación presenta similitudes con el repunte alemán lento pero constante observado en 2016-2017, que en última instancia respaldó al euro.
Por tanto, aunque por ahora la estrategia sea vender prima a corto plazo, miramos hacia el otoño ante una posible ruptura. Comprar opciones con vencimientos más largos para septiembre u octubre podría ser una forma eficiente en costes de posicionarse para un movimiento direccional. Dado el trasfondo fundamental en Europa, vemos una mayor probabilidad de una ruptura eventual al alza, favoreciendo posiciones largas en opciones call sobre el EUR o en estrategias de spread de calls para el cuarto trimestre.
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