El EUR/JPY retrocedió ligeramente en la sesión asiática del viernes hasta el entorno de 183,90 tras modestos avances en la jornada previa. El cruce mantuvo un sesgo bajista a corto plazo, con la cotización por debajo de la EMA de nueve periodos en 184,38 y de la EMA de 50 periodos en 184,91. Además, siguió moviéndose dentro de un patrón de triángulo simétrico, mientras que el RSI de 14 días descendía hacia 38, lo que apunta a una presión bajista persistente más que a un rebote claro por sobreventa.
El VWAP de la sesión se situó en 183,81, y se interpretó que cotizar por encima de ese nivel es señal de control por parte de los compradores, aunque la misma formación triangular implica una disminución de la volatilidad y menor claridad direccional hasta que se produzca una ruptura. El soporte se encuentra cerca del límite inferior del triángulo, en torno a 183,40; una ruptura a la baja pondría en el radar el mínimo de cuatro meses de 181,87 del 16 de marzo y, posteriormente, el mínimo de seis meses de 180,81. La resistencia se señala primero en 184,38 y después en 184,91; un movimiento por encima de ambos niveles abriría la puerta al límite superior del triángulo cerca de 186,00 y, potencialmente, al máximo histórico de 187,95.
Formación de triángulo e indecisión del mercado
Observamos que el cruce EUR/JPY está acumulando energía dentro de un triángulo simétrico, lo que sugiere que se aproxima un movimiento de calado. La acción del precio en torno a 183,90 refleja indecisión, con una volatilidad en descenso que actúa como un muelle comprimido antes de una ruptura. Este periodo de consolidación ofrece una oportunidad clara para estrategias con derivados que se beneficien de un aumento brusco de la volatilidad.
El panorama fundamental respalda una posible debilidad, en línea con las señales técnicas bajistas. Los últimos datos muestran que el PMI compuesto preliminar de la eurozona de junio de 2026 se moderó hasta 51,2, lo que sugiere una pérdida de impulso económico que podría lastrar al euro. En contraste, la inflación subyacente de Japón se mantiene obstinadamente por encima del objetivo del Banco de Japón, aumentando la presión para un posible giro de política que fortalecería al yen.
Estrategias de volatilidad ante una ruptura
Dado que el mercado se está comprimiendo y es probable que la volatilidad implícita esté contenida, consideramos atractiva la compra de opciones. Un straddle o un strangle largos permitirían a los operadores beneficiarse de un movimiento amplio en cualquiera de las dos direcciones, aprovechando la ruptura del triángulo sin necesidad de anticipar su sentido. Este enfoque resulta idóneo para navegar la indecisión actual antes de que emerja una tendencia definida.
Para una ruptura bajista, vigilamos el soporte en el límite inferior del triángulo, en torno a 183,40. Una perforación contundente de este nivel podría desencadenar un movimiento rápido hacia el mínimo de cuatro meses de 181,87, lo que haría especialmente valiosas las opciones put. Este escenario se ve respaldado por un RSI que permanece por debajo de 50, señal de presión vendedora persistente.
Por el contrario, una ruptura al alza exigiría superar primero la resistencia en la EMA de 184,38 y después el límite superior del triángulo cerca de 186,00. Aunque la lectura del VWAP muestra cierta resiliencia compradora, sería necesario un avance sostenido por encima de estos niveles para confirmar un giro alcista. En ese caso, las opciones call apuntarían al máximo histórico de 187,95.
Hemos visto patrones similares preceder a movimientos bruscos, especialmente cuando está en juego la divergencia de política monetaria. La última vez que el Banco de Japón sorprendió con un giro hawkish a finales de 2023, provocó un fortalecimiento significativo del yen de forma generalizada. Un episodio similar ahora podría aportar fácilmente el catalizador para una ruptura a la baja desde la consolidación actual.
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