La actividad del sector servicios de EEUU se moderó en junio, ya que el PMI de Servicios del ISM bajó a 54,0 desde 54,5, en línea con las previsiones. Las presiones sobre los precios se relajaron: el índice de Precios Pagados cayó a 67,7 desde 71,3, mientras que el índice de Empleo volvió a territorio de expansión al situarse en 51,2 frente a 47,9. Los Nuevos Pedidos también perdieron fuelle, con el índice bajando a 55,1 desde 57,3.
En los mercados, el dólar estadounidense comenzó la semana con más firmeza, elevando el índice del dólar (DXY) de nuevo por encima de 101,00. El PIB se registra como crecimiento durante un periodo determinado, normalmente un trimestre, ya sea frente al trimestre anterior (por ejemplo, 2T de 2023 frente a 1T de 2023) o interanual (por ejemplo, 2T de 2023 frente a 2T de 2022); las extrapolaciones anualizadas del PIB trimestral pueden verse distorsionadas por shocks puntuales. Un PIB más alto tiende a respaldar una divisa por una mayor capacidad exportadora y la inversión extranjera, puede alimentar la inflación y propiciar subidas de tipos por parte del banco central, y puede lastrar al oro al elevar el coste de oportunidad de mantener un activo sin rendimiento.
Perspectivas de crecimiento y política monetaria
El último PMI de Servicios del ISM de junio de 2026 se situó en 53,9, lo que indica que la expansión económica continúa, aunque a un ritmo más moderado. Esta ligera desaceleración sugiere que los tipos de interés más altos están teniendo el efecto buscado sobre la economía. Lo interpretamos como una señal clave de que el próximo movimiento de política de la Reserva Federal resulta cada vez más incierto.
Esta tendencia de enfriamiento es coherente con la última lectura anual de inflación del IPC, del 2,9%, que sigue por encima del objetivo del 2% de la Fed. La combinación de menor crecimiento e inflación todavía presente complica el panorama de recortes de tipos más adelante este año. Este entorno es propicio para un aumento de la volatilidad de mercado.
El mercado laboral también muestra indicios de un ablandamiento gradual: el último informe de nóminas no agrícolas registró una creación de 195.000 empleos, una cifra sólida pero por debajo de la media del último año. Un mercado de trabajo que se enfría reduce la presión alcista sobre los salarios, una variable clave en la lucha de la Fed contra la inflación. Creemos que estos datos mixtos mantendrán al banco central en modo espera durante el verano.
Oportunidades en derivados, FX y oro
Para los operadores de derivados, esta incertidumbre sugiere posicionarse para oscilaciones de precios más amplias, más que para una dirección clara. Consideraríamos comprar futuros del VIX u opciones call como apuesta directa por un repunte de la volatilidad del S&P 500. Esta estrategia obtiene beneficios si el mercado se vuelve más turbulento, con independencia de si sube o baja.
En cuanto al dólar estadounidense, el panorama es confuso, lo que crea oportunidades en opciones sobre divisas. Una economía estadounidense en desaceleración podría debilitar el dólar, pero una inflación persistente podría obligar a la Fed a mantener un sesgo restrictivo, aportando soporte. Buscaríamos utilizar estrategias de straddle con opciones en pares principales como EUR/USD para beneficiarnos de una ruptura significativa en cualquiera de las dos direcciones.
El precio del oro será muy sensible a los cambios en las expectativas sobre los tipos de interés futuros. La perspectiva de recortes de tipos en algún momento es alcista para el oro, pero un dólar resistente podría limitar las ganancias. Vemos valor en vender opciones put fuera del dinero sobre el oro, lo que permite cobrar prima a la vez que se define un nivel al que estaríamos cómodos comprando el metal.
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