El Brent ha retrocedido con fuerza después de que EEUU e Irán hayan pausado nuevos ataques, mientras el presidente Trump afirmó que hay conversaciones en marcha y señaló una “buena probabilidad” de acuerdo. La dirección del mercado sigue ligada a las rutas de suministro físico, con el foco puesto en los flujos a través del estrecho de Ormuz y Bab el-Mandeb, junto con la dinámica de exportaciones del mar Negro.
Para que el tramo bajista se mantenga, las condiciones deberían incluir una recuperación del tránsito a través del estrecho de Ormuz, mientras que una reanudación de las cargas desde las salidas rusas del mar Negro también podría presionar los precios. Los envíos de crudo están reanudándose en el terminal CPC y el terminal de Sheskharis, y, incluso si surge un acuerdo, se espera que los precios sigan incorporando una prima de riesgo dada la rapidez con la que pueden romperse las negociaciones.
Fragilidad del mercado y estrategias de trading
Recomendamos a los operadores de derivados actuar con cautela y evitar perseguir de forma demasiado agresiva este fuerte tramo de ventas en las próximas semanas. Aunque el Brent se ha deslizado recientemente hacia la cota de los 75 dólares ante el optimismo por un posible acuerdo entre EEUU e Irán, históricamente estos avances políticos han demostrado ser muy frágiles. Conviene recordar que un solo fracaso en las conversaciones podría impulsar los precios de inmediato de vuelta hacia los 85 dólares.
Para evaluar si esta tendencia bajista es sostenible, debemos vigilar de cerca los volúmenes de envíos físicos. Solo el estrecho de Ormuz canaliza más de 20 millones de barriles diarios, lo que representa alrededor del 20% del consumo mundial de líquidos petrolíferos. A menos que veamos una recuperación verificada y sostenida de las cifras de tránsito diario tanto por Ormuz como por el estrecho de Bab el-Mandeb, el margen de caída del mercado seguirá estando estrictamente limitado.
Volatilidad y consideraciones de oferta
Dado este entorno binario de “acuerdo o no acuerdo”, recomendamos a los operadores de opciones considerar estrategias largas de volatilidad más que apuestas direccionales. Con la volatilidad implícita moderándose ahora por las expectativas de diplomacia, la compra de prima mediante straddles o strangles amplios ofrece una relación rentabilidad-riesgo atractiva ante posibles giros súbitos de política. Este enfoque protege el capital y, al mismo tiempo, nos posiciona para beneficiarnos de la inevitable ruptura brusca cuando las negociaciones prosperen o se derrumben.
Además, la reanudación de los flujos del mar Negro debe incorporarse a los modelos de oferta a corto plazo. El terminal CPC de Rusia, con una capacidad de alrededor de 1,4 millones de barriles diarios, junto con el terminal de Sheskharis, está empezando a volver a cargar. Consideramos que esta entrada de suministro físico mantendrá bajo presión los contratos de futuros a corto plazo, lo que hace de los diferenciales bajistas con puts (bear put spreads) sobre los contratos del primer vencimiento una cobertura viable.
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