EE. UU. y Japón llevaron a cabo una rara intervención conjunta para apoyar al yen después de que cayera a mínimos de 40 años de 164 por dólar, lo que marca el primer movimiento coordinado de este tipo desde 1998. La Fed de Nueva York vendió euros en nombre del Tesoro de EE. UU. utilizando el Exchange Stabilization Fund (ESF), subrayando una coordinación más estrecha de Washington con el Banco de Japón (BoJ). La atención también se ha centrado en la facilidad repo FIMA (Foreign and International Monetary Authorities) de la Fed, a través de la cual el BoJ puede obtener dólares aportando bonos del Tesoro de EE. UU. como garantía en lugar de venderlos, un canal que puede aumentar la liquidez de dólares fuera de EE. UU. y, al mismo tiempo, limitar la presión sobre las rentabilidades de los Treasuries.
El trasfondo es un posible estrechamiento de la liquidez derivado de un deshacimiento del carry trade en yenes a medida que Japón se aleja de los tipos ultrabajos. Las rentabilidades de los bonos japoneses a dos años superaron el 1,57% el lunes, reforzando el reajuste de precios ya en marcha y elevando la posibilidad de repatriación de capital por parte de las instituciones japonesas. Para Bitcoin (BTC) y otros activos de riesgo, la preocupación es que un desapalancamiento desordenado pueda drenar la liquidez, incluso cuando las acciones oficiales para estabilizar la divisa puedan inyectar dólares a través de facilidades como FIMA.
Impacto en el mercado y riesgos para los operadores de derivados
Mientras observamos la primera intervención conjunta EE. UU.-Japón sobre el yen desde 1998, los operadores de derivados deben prepararse para fuertes oscilaciones de liquidez en las próximas semanas. Con el yen alcanzando recientemente mínimos de 40 años cerca de 164 por dólar y las rentabilidades de los bonos japoneses a dos años subiendo por encima del 1,57%, el carry trade tradicional en yenes se está deshaciendo rápidamente. Esperamos que este giro desencadene llamadas de margen repentinas y repatriación de capital, afectando directamente a los activos de riesgo globales.
Posibles respuestas de política y estrategias de trading
Para contrarrestar esta tensión, el Tesoro de EE. UU. está presionando para ampliar la facilidad repo FIMA de la Fed, que permite a Japón acceder a liquidez en dólares sin deshacerse de su reserva de 1,1 billones de dólares en bonos del Tesoro de EE. UU. Si esta ampliación prospera, es probable que veamos una inyección significativa de liquidez global en dólares que podría impulsar un fuerte rally en Bitcoin y en la renta variable. Los operadores deberían vigilar la próxima reunión del G20 en Carolina del Norte a finales de agosto de 2026 para una confirmación oficial de estos colchones de liquidez.
A corto plazo, recomendamos que los operadores de derivados utilicen estrategias de volatilidad larga, como straddles sobre Bitcoin y los principales índices bursátiles, para capturar cambios bruscos de precios. Los precedentes históricos —como el pánico del carry trade de agosto de 2024, que llevó al índice de volatilidad VIX a superar 65 y a que Bitcoin cayera un 15% en un solo día— muestran lo violentos que pueden ser estos deshaces. Mantener un apalancamiento bajo y contar con opciones put de protección ayudará a salvaguardar las carteras mientras esperamos a que la liquidez conjunta de los bancos centrales estabilice el mercado.
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