Los datos de iFlow de BNY indican que los clientes transfronterizos han pasado a un infraponderación agregada en el yen japonés (JPY) por primera vez desde el 4T de 2024, tras un periodo en el que la subida del USD/JPY y el riesgo de intervención mantuvieron los ratios de cobertura en niveles inusualmente bajos. La postura anterior reflejaba la disposición a asumir costes de carry, apoyada por la percepción de infravaloración del yen y por expectativas de relajación por parte de la Reserva Federal. Esa configuración ha cambiado desde entonces, con dinámicas de cobertura más exigentes y un renovado foco en las operaciones de financiación.
Incluso tras intervenciones repetidas, el mercado ha pasado a descontar dudas sobre la capacidad del Ministerio de Finanzas para defender la divisa, mientras que las expectativas de nuevas subidas del Banco de Japón (BoJ) se han desvanecido a medida que la Fed ha sido repriciada hacia un sesgo más restrictivo. Se dice que las posiciones infraponderadas en USD/JPY están volviendo hacia niveles normales, aunque el cruce sigue modestamente infraponderado. La caída más amplia del posicionamiento en JPY se ha debido, en cambio, a una renovada demanda de cruces financiados en JPY, lo que apunta a una reconstrucción de la exposición al carry que se espera sea más selectiva que en 2024.
Cambios en el posicionamiento del yen y divergencia de bancos centrales
Estamos observando un cambio significativo en el posicionamiento en yen, con los flujos agregados de clientes pasando a infraponderación por primera vez desde finales de 2024. El par USD/JPY ha superado recientemente el nivel clave de 170, lo que sugiere que la intervención masiva de ¥9,8 billones por parte de las autoridades japonesas en mayo de 2026 no logró establecer un suelo duradero. Este aparente fracaso está animando a los operadores a volver a apostar contra el yen.
La razón fundamental de la debilidad del yen es la marcada divergencia en las trayectorias de los bancos centrales. El Banco de Japón está señalando un ritmo lento de normalización de la política monetaria, mientras que los últimos datos de inflación de EE. UU. de mayo de 2026 se situaron en un persistente 3,5%, reforzando el sesgo restrictivo de la Reserva Federal. Con el diferencial de tipos entre EE. UU. y Japón por encima de los 500 puntos básicos, el incentivo para endeudarse en yenes baratos e invertir en activos en dólares de mayor rentabilidad es contundente.
Estrategias con derivados y oportunidades en un entorno de JPY volátil
Para los operadores de derivados, esto apunta a una oportunidad idónea para reconstruir operaciones de carry financiadas en JPY, aunque de forma más selectiva que en el pasado. Sugerimos mirar más allá del dólar estadounidense hacia divisas de mayor rendimiento como el peso mexicano o el dólar australiano. El uso de derivados como opciones call sobre AUD/JPY o MXN/JPY permite participar en una mayor debilidad del yen, delimitando y limitando el riesgo a la baja.
Aunque el temor a la intervención se ha disipado, ha dejado tras de sí una volatilidad implícita elevada en los cruces con yen. Este entorno es ideal para estrategias que se benefician de dicha volatilidad, como la venta de opciones put sobre JPY fuera del dinero para capturar prima. Estructurar operaciones como collars con opciones también puede ser eficaz, al ofrecer una vía para financiar una posición larga en calls, al tiempo que se limita el potencial tanto al alza como a la baja.
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