Muchos asesores sugieren un 5%–10% mediante ETF de oro físico o una mezcla de lingotes y mineras como herramienta de diversificación. La cifra depende de tu tolerancia al riesgo y del horizonte temporal; sobredimensionar puede lastrar el crecimiento a largo plazo.
Los grandes fondos de oro físico como GLD, IAU, IAUM y GLDM mantienen lingotes asignados en cámaras segregadas (separadas) y auditadas, a través de vehículos tipo “trust” (estructura legal separada del emisor), lo que reduce el riesgo de impago del emisor. Aun así, dependen de la liquidez del mercado y del custodio.
En EE. UU., los ETF de oro físico suelen tratarse como “coleccionables”, con un máximo del 28% en plusvalías a largo plazo, mientras que los fondos de mineras aplican tipos estándar de acciones. Las normas cambian según el país; conviene consultarlo con un asesor fiscal.
Mejor diversificar entre varios fondos líderes, repartiendo entre ETF de oro físico de bajo coste (GLDM, IAUM, SGOL) y, si asumes más riesgo, una parte en ETF de mineras grandes o pequeñas (GDX, GDXJ, RING). Esto mejora la robustez y reduce la dependencia de un solo vehículo o proveedor. Prioriza comisiones bajas, transparencia y volumen de negociación.