La rentabilidad del bono del Tesoro estadounidense a 10 años se estabilizó el jueves, pero repuntó ligeramente hasta el 4,672% tras haber tocado el 4,635% el día anterior, después de una fuerte caída desencadenada por un movimiento inesperado del Departamento del Tesoro de EEUU. El miércoles, el Tesoro indicó que, a partir del 9 de septiembre, duplicará las operaciones de recompra destinadas a apoyar la liquidez para vencimientos de 10 a 30 años, elevándolas de 2.000 millones de dólares a, como mínimo, 4.000 millones por operación. La medida interrumpió una escalada que había llevado la rentabilidad del 10 años cerca del 4,75% el martes, mientras que la del 30 años avanzaba hacia sus niveles más altos desde 2007.
La magnitud del programa sigue siendo reducida en relación con la emisión y el volumen de deuda estadounidense en circulación, y las operaciones no son compras estructurales de bonos porque, en última instancia, deben refinanciarse. En el mercado de divisas, el dólar estadounidense se mantuvo débil incluso tras unas actas de la Reserva Federal de tono hawkish el miércoles: el índice del dólar (DXY) cayó un 0,10% el jueves, hasta 98,70, ampliando el descenso de la sesión previa, con la caída de las rentabilidades lastrando al billete verde junto a las persistentes preocupaciones fiscales y de inflación.
Implicaciones del anuncio de recompra del Tesoro
Estamos siguiendo de cerca la decisión inesperada del Tesoro de EEUU de duplicar sus recompras semanales de bonos de largo plazo hasta 4.000 millones de dólares a partir del 9 de septiembre de 2026. Aunque esta medida enfrió temporalmente la rentabilidad del 10 años desde su reciente máximo cercano al 4,75% hasta el 4,67%, los datos históricos muestran que este tipo de inyecciones de liquidez rara vez mantienen las rentabilidades bajas de forma permanente. Para los operadores de derivados, esta intervención de corto plazo crea una ventana idónea para posicionarse ante un repunte de la volatilidad, ya que la inflación estructural y los déficits fiscales siguen sin resolverse.
Estrategias de trading para derivados y divisas
Recomendamos a los operadores de opciones que consideren comprar opciones call sobre el índice del dólar (DXY), que ha ido deslizándose hasta la zona de 98,70. Dado que la deuda nacional de EEUU ha superado los 35 billones de dólares y los costes netos por intereses ya consumen más del 3% del PIB, es muy probable que vuelvan a aflorar presiones al alza sobre las rentabilidades a largo plazo. Esta tensión fiscal de fondo debería empujar de nuevo al alza tanto las rentabilidades como el dólar una vez se diluya el entusiasmo inicial por el programa de recompras del Tesoro.
En derivados de tipos de interés, favorecemos el uso de spreads bajistas con puts (bear-put spreads) sobre ETF de Treasuries de larga duración como el TLT para capturar el siguiente tramo al alza de las rentabilidades. Dado que una operación de recompra de 4.000 millones de dólares es relativamente pequeña frente a los billones de deuda estadounidense en circulación, las rentabilidades de los bonos están en posición de romper por encima del 4,80% en las próximas semanas. Los operadores deberían aprovechar la actual estabilización temporal de las rentabilidades para asegurar una protección más barata frente a una fuerte venta en el mercado de bonos.
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