El Resumen de Opiniones del Banco de Japón (BoJ) de su reunión del 30–31 de julio mostró a los responsables de política monetaria divididos entre hacer una pausa para calibrar los efectos de la última subida de tipos y seguir avanzando hacia una configuración más restrictiva. Una postura subrayó que los movimientos de política pueden tardar aproximadamente entre uno y un año y medio en trasladarse a la inflación y a la actividad, mientras que otra sostuvo que las condiciones siguen siendo lo suficientemente acomodaticias como para permitir nuevas alzas. Otra opinión señaló que el ritmo podría acabar siendo más rápido de lo que anticipan los mercados, a medida que se acumulan riesgos alcistas para los precios.
Recuperación económica y factores clave
Los miembros consideraron que la economía se está recuperando de forma moderada, pero sometida a fuerzas en direcciones distintas: las tensiones en Oriente Medio lastran la actividad, mientras que la demanda ligada a la IA aporta un contrapeso; la debilidad del yen se describió como un factor de efectos mixtos. Indicaron que se espera que la inflación subyacente del IPC se alinee, en términos generales, con el objetivo de estabilidad de precios en la segunda mitad del ejercicio fiscal 2026 hasta el ejercicio fiscal 2027, al tiempo que señalaron la situación en Oriente Medio, la demanda de IA y un yen más débil como presiones al alza. Tras la publicación, el USD/JPY mantuvo modestas ganancias intradía cerca de 158,00. El mandato del BoJ apunta a una inflación de alrededor del 2%; aplicó QQE desde 2013, añadió tipos negativos y control de la rentabilidad a 10 años en 2016, y subió los tipos en marzo de 2024.
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