El presidente de la Fed de Richmond, Tom Barkin, afirmó que aún es incierto si el nivel actual de los tipos de interés es lo suficientemente restrictivo como para devolver la inflación al objetivo del 2% de la Fed, según una entrevista con *The Wall Street Journal*. También dijo que no estaba seguro de si se habría sumado a los tres responsables de política monetaria que discreparon en la reunión de esta semana a favor de una subida de tipos de 25 puntos básicos.
La Fed mantuvo los tipos sin cambios, mientras que los gobernadores Lorie Logan, Beth Hammack y Neel Kashkari defendieron un aumento inmediato. Barkin describió la evaluación de si los tipos son lo bastante altos como una decisión muy ajustada, cuestionó si el mercado laboral se ha fortalecido de manera significativa y señaló que las subidas de precios se están transmitiendo a la economía de forma desigual.
Aumento de la incertidumbre sobre la política monetaria e implicaciones para los tipos
La división interna en la Reserva Federal muestra que estamos entrando en un periodo de elevada incertidumbre sobre la política monetaria. Con tres responsables clave presionando abiertamente por una subida de tipos, no podemos dar por hecho que el banco central haya terminado de endurecer la política. Debemos preparar nuestras carteras ante la amenaza realista de que los tipos de interés se mantengan más altos de lo que el mercado espera actualmente.
Los datos económicos recientes respaldan esta postura prudente, ya que el índice de precios del gasto en consumo personal (PCE) subyacente se mantuvo recientemente estable en el 2,6% interanual, permaneciendo obstinadamente por encima del objetivo. Históricamente, cuando la Fed registra una disidencia triple de este tipo, la volatilidad del mercado de bonos se dispara de forma significativa. Vimos repuntes similares de las rentabilidades en ciclos anteriores cuando la inflación resultó difícil de contener, como durante los volátiles ajustes de tipos de 2022 y 2023.
Estrategias de cartera para un entorno de Fed volátil
Para navegar este entorno, recomendamos a los operadores de derivados comprar *payer swaptions* a corto plazo o *caps* de tipos de interés. Estos instrumentos protegerán las carteras si la rentabilidad del Treasury a dos años, que actualmente cotiza cerca del 4,3%, se dispara ante el resurgimiento de los temores a nuevas subidas. Apostar por un recorte de tipos a corto plazo es ahora una jugada de alto riesgo que deberíamos evitar.
También deberíamos aprovechar el aumento de la incertidumbre tomando posiciones largas en el índice MOVE o comprando opciones *call* sobre el VIX. La decisión dividida entre los gobernadores de la Fed sugiere que las próximas reuniones de política monetaria serán altamente impredecibles. Esta fractura desencadenará de forma natural fuertes oscilaciones tanto en los derivados de renta variable como en los de renta fija durante las próximas semanas.
Por último, conviene inclinarse por opciones largas sobre el dólar estadounidense para beneficiarse de una divisa respaldada por unos tipos de interés sostenidamente altos. En cambio, deberíamos reducir la exposición a derivados inmobiliarios y de utilities altamente apalancados y sensibles a los tipos. Un sesgo más agresivo (*hawkish*) de la Fed seguirá presionando a estos sectores con mayor intensidad.
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