El peso mexicano se debilitó frente al dólar estadounidense el miércoles a medida que se desvanecía el apetito por el riesgo tras la escalada del conflicto en el Golfo y antes de la decisión de la Reserva Federal. El USD/MXN se negociaba en 17,51, con una subida del 0,47%. El petróleo repuntó después de que Irán atacara activos estadounidenses en Jordania y la Casa Blanca señalara que habrá nuevas acciones, lo que impulsó el West Texas Intermediate casi un 7%, hasta 84,62 dólares. Con pocos datos de EEUU en la jornada, la atención se mantuvo en la Fed, que se espera que deje los tipos sin cambios, incluso cuando el crudo se sitúa casi un 20% por encima del cierre de junio.
Los mercados monetarios descontaban un 59% de probabilidad de que no haya cambios, mientras que la probabilidad de una subida de 25 puntos básicos aumentó al 41%, según Prime Terminal. Tras la decisión, los mercados mirarán la publicación final del PIB del segundo trimestre y el Índice de Precios del PCE subyacente. El calendario de México estaba vacío, mientras que las conversaciones del T-MEC ofrecían una claridad limitada. Fitch mantuvo a México en “BBB/perspectiva estable”, el escalón más bajo dentro del grado de inversión. En términos técnicos, el USD/MXN se situaba en 17,5105, manteniéndose por encima de soportes cerca de 17,45 y de un área de media móvil simple en torno a 17,416, con el RSI de 14 días cerca de 53; se citó un nivel más profundo en torno a 15,80.
Oportunidades de trading en un entorno de incertidumbre geopolítica y monetaria
Dado el aumento de la fricción geopolítica en Oriente Próximo y el alza de los precios del petróleo, recomendamos que los traders de derivados favorezcan opciones call largas sobre el USD/MXN en las próximas semanas. Con el tipo de cambio manteniéndose actualmente por encima de niveles clave de soporte en 17,42, una ruptura hacia el nivel de 18,00 parece cada vez más probable a medida que se deteriora el apetito global por el riesgo. Históricamente, durante periodos similares de mayor tensión comercial y conflicto global, la volatilidad implícita del peso mexicano ha repuntado por encima del 14%, lo que hace que las estrategias largas de volatilidad sean especialmente atractivas en este momento.
Con los mercados monetarios asignando una probabilidad creciente del 41% a una subida de tipos de la Reserva Federal a corto plazo, también deberíamos posicionarnos para un repunte de las rentabilidades en EEUU mediante cortos en futuros de Treasuries o swaps de tipos de interés. El rápido ascenso del crudo hasta 84,62 dólares —casi un 20% por encima de su cierre de junio— actúa como un potente catalizador inflacionista que probablemente obligará a la Fed a mantener un sesgo hawkish. Posicionarse para una sorpresa restrictiva antes de las próximas publicaciones del PIB de EEUU y del PCE subyacente permitirá capitalizar el ensanchamiento de los diferenciales de tipos de interés entre EEUU y México.
Mitigación de riesgos para activos mexicanos ante la incertidumbre comercial y soberana
Además, debemos proteger las exposiciones a deuda corporativa y renta variable mexicanas frente a una escalada de las tensiones comerciales en el marco del T-MEC utilizando opciones put fuera del dinero sobre el peso. Aunque las agencias de calificación mantienen actualmente a México con grado de inversión en BBB, cualquier deterioro adicional de las relaciones comerciales o amenazas de aranceles por parte de EEUU podría desencadenar una rebaja soberana repentina. Si miramos a shocks comerciales históricos, como las amenazas arancelarias de 2019 que hicieron caer al peso más de un 8% en cuestión de semanas, el uso de estrategias de collar estructuradas ayudará a acotar el riesgo a la baja en este periodo de elevada imprevisibilidad.
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