Las rentabilidades de la zona euro han repuntado hasta nuevos máximos del año antes de la reunión del Banco Central Europeo, a medida que los mercados adoptan una senda de tipos más agresiva en respuesta al repunte de los precios de la energía. Las cotizaciones implican entre 2 y 3 subidas adicionales de tipos del BCE a lo largo del próximo año, y otro movimiento en septiembre está casi plenamente descontado; en comparación, el mercado estadounidense descuenta alrededor de dos subidas de la Reserva Federal en el mismo periodo. Las rentabilidades a corto plazo han subido más rápido en Europa que en EE. UU., ampliando los diferenciales de tipos frente al dólar.
El informe también apunta a un margen limitado para que Christine Lagarde se oponga a las expectativas de múltiples subidas mientras aumentan los riesgos de inflación. Se señala el encarecimiento de la energía como un factor que podría elevar el riesgo de un endurecimiento adicional más adelante en el año, al tiempo que añade riesgos a la baja para el crecimiento de la zona euro. No obstante, la economía de la zona euro ha resistido mejor de lo esperado hasta ahora frente al shock de los precios energéticos.
Oportunidades para un euro más fuerte en un entorno de rentabilidades al alza
Vemos una oportunidad atractiva en las próximas semanas para posicionarse a favor de un euro más fuerte a medida que las rentabilidades de los bonos de la zona euro escalan a nuevos máximos. Con el mercado descontando cada vez más un endurecimiento adicional del Banco Central Europeo de aquí a septiembre, el diferencial de rentabilidad se está desplazando en favor de la moneda única frente al dólar estadounidense. Los operadores de derivados deberían plantearse construir posiciones largas en euros (EUR/USD) mediante opciones call para captar este impulso alcista.
Este giro hawkish está impulsado en gran medida por el repunte de los costes energéticos, con el Brent superando recientemente los 85 dólares por barril en julio de 2026, reavivando el temor a efectos de segunda ronda sobre la inflación. Los datos históricos de shocks energéticos anteriores muestran que, cuando la inflación se dispara, el BCE a menudo mantiene una postura más agresiva que la Reserva Federal. Creemos que los operadores pueden utilizar spreads alcistas con calls (bull call spreads) para limitar el riesgo a la baja mientras se posicionan ante una posible subida de tipos en septiembre.
Estrategias con derivados y coberturas de riesgo en un entorno de tipos volátil
También recomendamos centrarse en derivados de tipos de interés a corto plazo, como los futuros sobre Euríbor, que actualmente infravaloran la probabilidad de un periodo prolongado de tipos más altos. La volatilidad implícita en el mercado de tipos sigue siendo relativamente baja, lo que ofrece un punto de entrada atractivo para quienes quieran cubrirse frente a un BCE más agresivo. La compra de puts protectoras sobre futuros de deuda pública de la zona euro podría proteger las carteras ante nuevos repuntes de rentabilidades.
Aunque unos precios de la energía más altos suponen un riesgo para el crecimiento de la zona euro, los datos recientes que muestran un crecimiento del PIB estable del 0,3% sugieren que, por ahora, la economía puede soportar esta presión. Por tanto, las estrategias con derivados deberían inclinarse hacia la volatilidad, utilizando straddles o strangles sobre los principales cruces del euro antes de las próximas decisiones de los bancos centrales. Esperamos que el euro se mantenga bien respaldado mientras los responsables de la política monetaria sigan dejando la puerta abierta a un endurecimiento adicional.
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