El dólar estadounidense cotizó de forma mixta, ya que el recrudecimiento de las tensiones con Irán lastró el apetito por el riesgo, empujando a la baja a la renta variable global mientras el Brent subía un 6%. El billete verde encontró cierto apoyo a primera hora en Londres tras las declaraciones del presidente sobre un alto el fuego, pero el movimiento se desvaneció y el DXY se mantuvo con una ligera pérdida neta en la sesión. Los mercados evalúan si los últimos acontecimientos representan una interrupción pasajera del proceso de paz o el inicio de una campaña sostenida contra Teherán.
Las expectativas de una política monetaria más restrictiva en EEUU se moderaron tras haberse intensificado a raíz del sesgo hawkish del Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC) en junio. Aun así, seguían descontándose 37 puntos básicos de endurecimiento para diciembre en los swaps de índices overnight. El presidente Warsh criticó el “dot plot” y señaló su reticencia a anticiparse a los grupos de trabajo para la reforma de la Reserva Federal. El artículo se elaboró con la ayuda de una herramienta de Inteligencia Artificial y fue revisado por un editor.
Tensiones geopolíticas y reacción de los mercados
El apetito por el riesgo se ha desplomado por el repunte de las tensiones con Irán, lo que ha arrastrado a la baja a las bolsas globales. Hemos visto cómo los futuros del Brent con entrega en septiembre saltaban por encima de los 90 dólares por barril, consecuencia directa de las preocupaciones por posibles interrupciones de suministro en el estrecho de Ormuz. Esto está generando un entorno clásico —aunque potencialmente temporal— de huida hacia la seguridad.
El dólar estadounidense no está recibiendo un apoyo claro como activo refugio, con el índice DXY mostrando solo ganancias marginales. Esto sugiere que el mercado duda entre si se trata de un episodio breve o el arranque de un conflicto más prolongado. Creemos que esta vacilación del dólar es una señal relevante para los operadores.
Expectativas de política monetaria y oportunidades de trading
Creemos que el mercado está sobrerreaccionando al tono hawkish de la Reserva Federal en la reunión de junio. Los 37 puntos básicos de endurecimiento descontados en los swaps para diciembre parecen excesivos. Esta visión se ve respaldada por los últimos datos del PCE subyacente, que mostraron que la inflación continúa moderándose hasta una tasa interanual del 2,4%.
Con el índice de volatilidad CBOE (VIX) repuntando por encima de 22, vender volatilidad mediante estrategias con opciones podría resultar atractivo. Si estas tensiones geopolíticas se relajan, como esperamos, la volatilidad debería descender, haciendo rentables las posiciones cortas de volatilidad. Más aún si se tiene en cuenta que es improbable que la Fed añada más nerviosismo a los mercados.
Vemos una oportunidad en derivados de tipos de interés, como apostar contra las expectativas agresivas de subidas de tipos que descuenta el mercado. La valoración actual en los futuros de Fed Funds no encaja con los recientes comentarios dovish de miembros clave de la Fed, que están enfatizando la paciencia. Históricamente, los mercados suelen sobrestimar el tramo inicial del ciclo de endurecimiento, como se observó en 2015-2016.
Dado nuestro escenario de que las expectativas de subidas de la Fed retrocederán, las recientes ganancias del dólar parecen frágiles. Consideraríamos aprovechar repuntes de fortaleza del dólar estadounidense para posicionarnos en contra frente a divisas donde el panorama del banco central sea más estable. Este posicionamiento se beneficia si la situación con Irán resulta ser un susto de corto plazo y el mercado vuelve a centrarse en una Fed más paciente.
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