El repunte nocturno del petróleo, unido a la debilidad de la renta variable liderada por el sector tecnológico, respaldó al dólar estadounidense y elevó las rentabilidades de los bonos globales, mientras que el oro aflojó. El movimiento se produjo tras la renovada preocupación por las tensiones entre EEUU e Irán, después de que Washington revocara su exención para las ventas de crudo iraní, una medida adoptada tras los ataques a tres buques en el estrecho de Ormuz. Este telón de fondo mantiene una prima de seguridad en el crudo, sosteniendo los riesgos de inflación y de términos de intercambio.
OCBC mantiene su escenario para el Brent, con una previsión de 75 dólares por barril a finales de 2026 y 71 dólares por barril a mediados de 2027. El banco espera que cualquier corrección bajista se materialice de forma gradual, en lugar de repetir la brusca caída observada en el 2T26, ya que el riesgo de disrupción debería frenar el ritmo de los descensos. Entre otras incertidumbres figuran la falta de una vía clara para asegurar plenamente el estrecho de Ormuz y si China incrementa aún más las importaciones tras las informaciones sobre compras de crudo saudí con descuento, mientras que las consideraciones políticas en EEUU de cara a las elecciones de mitad de mandato de noviembre podrían moderar una escalada.
—Descensos graduales del precio del petróleo, apuntalados por las tensiones geopolíticas
Prevemos que los precios del petróleo bajen de forma gradual, pero las tensiones en Oriente Medio evitarán caídas bruscas en las próximas semanas. El principal riesgo que mantiene los precios elevados es el conflicto en torno al estrecho de Ormuz, que incorpora una prima de seguridad. Esto implica que el descenso hacia nuestro objetivo de cierre de año de 75 dólares por barril para el Brent será lento y volátil.
—Estrategias con opciones y precedente histórico
Con esta visión, vender opciones call fuera del dinero sobre futuros de Brent para finales del tercer trimestre y el cuarto trimestre parece una estrategia sólida. Este enfoque se beneficia del paso del tiempo (time decay) y de la expectativa de que los precios no repunten de forma significativa. Un diferencial bajista de calls (bear call spread), que consiste en vender una call y comprar otra call aún más fuera del dinero, sería una forma prudente de limitar el riesgo ante posibles repuntes inesperados.
Los datos recientes respaldan este enfoque cauteloso. El último informe de la Administración de Información Energética de EEUU (EIA) mostró un aumento inesperado de las reservas de crudo de 1,8 millones de barriles, lo que sugiere que la demanda podría estar debilitándose. Sin embargo, los datos de seguimiento de petroleros indican que los volúmenes de transporte a través del estrecho de Ormuz han caído un 5% intermensual, manteniendo vivas las preocupaciones de oferta y sosteniendo los precios por encima de 80 dólares por ahora.
También conviene considerar la compra de opciones put a largo plazo (long-dated puts) para cubrirse frente a una caída más rápida de lo previsto si la situación geopolítica se desescala de forma repentina. Esto protegería nuestra posición global si la presión económica sobre Irán resulta más efectiva de lo anticipado. De este modo, se aporta una red de seguridad mientras se cobra prima con nuestras posiciones cortas en calls.
Históricamente, hemos observado patrones similares en los que los repuntes por factores geopolíticos son efímeros. Por ejemplo, tras los ataques a instalaciones petroleras de Arabia Saudí en septiembre de 2019, el Brent subió casi un 15% en un solo día, pero revirtió por completo el movimiento en dos semanas. Esperamos que cualquier rally derivado de escaramuzas en las próximas semanas ofrezca buenas oportunidades para vender en las subidas.
Empiece a operar ahora — haga clic aquí para crear su cuenta real de VT Markets.