El debate en EE. UU. sobre la IA suele centrarse en el desplazamiento laboral, pero el texto desplaza el foco hacia la creación y difusión empresarial, defendiendo que la ventaja estadounidense reside en convertir nuevas herramientas en nuevas empresas con rapidez. Las pequeñas empresas se sitúan como el principal canal de transmisión porque la IA puede reducir la escala mínima eficiente, permitiendo a los fundadores agrupar funciones entre distintos roles y superar antes los obstáculos de expansión. El texto también plantea que el impacto en el empleo es no lineal: las start-ups más “ligeras” pueden necesitar menos plantilla por empresa, pero una mayor tasa de creación de compañías podría compensar esa menor intensidad laboral.
En cuanto a los datos, las pequeñas empresas estadounidenses representan casi el 44% del PIB y emplean a más de 60 millones de trabajadores, mientras que la creación de nuevas empresas ha aumentado un 24% desde el lanzamiento de ChatGPT. Las cifras citadas de Sequoia muestran que la start-up mediana en fase semilla pasó de cinco empleados a cuatro en el 1T de 2023, si bien el relato reconoce unas condiciones de financiación más restrictivas en ese momento. El análisis de Citadel combina más de 2,3 millones de registros de microdatos del CPS desde enero de 2022 hasta marzo de 2026 con puntuaciones de exposición a la IA de Budget Lab en 541 ocupaciones, y concluye que los puestos expuestos a la IA se contratan cada vez más fuera de sus industrias “de origen” y crecen con mayor rapidez en áreas que antes tenían la menor concentración de este tipo de trabajadores.
La verdadera oportunidad de la IA: formación de pequeñas empresas
Creemos que el mercado sigue sin captar la verdadera historia de la IA, que tiene menos que ver con las grandes tecnológicas y más con la creación de pequeñas empresas. Es la “prima de hustle” de Estados Unidos en acción, generando una base económica más amplia y resiliente de lo que sugieren las valoraciones actuales. Esto apunta a un posible mejor comportamiento relativo de los índices de small caps, que aún no estarían reflejando este boom de productividad.
Los últimos datos de la Oficina del Censo correspondientes al 2T de 2026 lo confirman, con un aumento del 4,5% en las solicitudes de creación de empresas con alta propensión, el séptimo incremento trimestral consecutivo. Este repunte encaja con la idea de que la IA está reduciendo la barrera de entrada para los emprendedores. Pensamos que esta tendencia todavía tiene recorrido, apoyando la salud de largo plazo de la economía real.
Desde una perspectiva de trading, esto sugiere que la volatilidad del mercado en general podría mantenerse contenida. Con el VIX por debajo de 15, vemos la volatilidad relativamente elevada del Russell 2000 como una oportunidad. Deberíamos considerar la venta de puts sobre el Russell 2000 (IWM) para capturar prima, al tiempo que expresamos una visión alcista sobre este motor de crecimiento infravalorado.
Posicionamiento ante un boom de productividad más amplio
La verdadera oportunidad puede estar en estrategias de valor relativo, apostando por una operación de “catch-up” de las pequeñas empresas. Históricamente, los grandes booms de productividad —como el de finales de los noventa— acabaron impulsando al conjunto de la economía, no solo a los líderes tecnológicos. Nos posicionamos para esta rotación utilizando opciones, favoreciendo al Russell 2000 frente al Nasdaq 100 en los próximos meses.
El escenario bajista de destrucción de empleo impulsada por la IA parece demasiado simplista. El informe de la NFIB de junio de 2026 mostró un sorprendente repunte de las intenciones de contratación entre las pequeñas empresas, y muchas citaron la inversión en tecnología como motor. Esto respalda la tesis de que, aunque las start-ups más austeras puedan contratar a menos personas al inicio, el volumen de nuevas empresas creadas está más que compensando ese efecto.
También estamos viendo cómo este “dividendo” de la IA se difunde a sectores muy alejados de la tecnología, desde la logística hasta los servicios al consumidor. Esta tendencia de contratación “fuera del sector de origen” de trabajadores con competencias tecnológicas está generando eficiencias en toda la economía. Por ello, estamos considerando la compra de opciones call sobre ETFs industriales y de consumo discrecional, que creemos que están valorados para una desaceleración que puede no materializarse.
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