El euro subió un 0,16% hasta alrededor de 1,1455 frente al dólar estadounidense en la sesión europea del viernes, apoyado por un tono más suave en las expectativas de un endurecimiento de la política de la Reserva Federal. El índice del dólar estadounidense (DXY) bajó un 0,15% hasta aproximadamente 100,70, ya que el billete verde se quedó rezagado frente a sus pares y los mercados revaluaron la probabilidad de otra subida de tipos.
La probabilidad implícita de, al menos, una subida de tipos de la Fed en la reunión de septiembre se redujo al 53,2% desde casi el 64% del miércoles, según la herramienta CME FedWatch, tras unos datos débiles de empleo en EEUU. Las nóminas no agrícolas de junio mostraron 57.000 puestos de trabajo añadidos frente a unas previsiones de 110.000, mientras que mayo se revisó a la baja hasta 129.000 desde 172.000. La atención se centra ahora en el ISM de servicios de EEUU de junio, que se publicará el lunes, mientras que, en la zona euro, los responsables de política económica han indicado que los efectos inflacionistas de segunda ronda aún no se han materializado, lo que está condicionando las expectativas sobre los tipos del Banco Central Europeo.
Debilidad del dólar y posicionamiento estratégico
Estamos viendo un cambio significativo en el sentimiento de mercado tras el débil informe de empleo en EEUU. El fuerte descenso de las expectativas de una subida de tipos por parte de la Reserva Federal está ejerciendo una presión directa sobre el dólar. Esto genera una oportunidad inmediata para posicionarse a favor de una mayor debilidad del dólar en las próximas semanas.
Dada esta incertidumbre sobre el próximo movimiento de la Fed, creemos que comprar opciones call sobre EUR/USD es una estrategia prudente. Esto nos permite capturar un posible recorrido al alza del cruce, limitando al mismo tiempo el riesgo si los datos económicos de EEUU repuntan de forma inesperada. Con la volatilidad implícita a un mes del par actualmente en torno a un nivel relativamente bajo del 6,8%, el coste de entrada de estas opciones es razonable.
La cifra de 57.000 en nóminas no agrícolas es una señal de alerta importante, especialmente en comparación con la media más sólida de más de 200.000 empleos mensuales observada a lo largo de 2024 y 2025. Históricamente, una desaceleración tan acusada en la creación de empleo suele preceder a una ralentización económica, lo que da credibilidad a la visión del mercado de que la Fed tendrá que pausar su ciclo de endurecimiento. Esto hace más atractivo apostar contra el dólar.
Prudencia del BCE, datos macro de EEUU y volatilidad de mercado
Sin embargo, también debemos tener en cuenta el tono prudente del Banco Central Europeo, que podría limitar la fortaleza del euro. Que los funcionarios confirmen que los efectos inflacionistas de segunda ronda no se han materializado sugiere que no tienen prisa por adoptar un sesgo más agresivo en su propia política de tipos. Esto implica que, aunque el dólar pueda estar débil, el repunte del euro podría no ser explosivo.
Toda la atención se desplaza ahora hacia los próximos datos del ISM de servicios de EEUU correspondientes a junio. Una lectura por debajo del nivel neutral de 50,0 confirmaría con fuerza una economía en desaceleración y probablemente desencadenaría la siguiente oleada de ventas de dólares. Por el contrario, un dato sorprendentemente sólido, quizá por encima de 52,5, pondría en cuestión el relato actual y podría provocar un giro brusco, aunque temporal.
Esta creciente divergencia entre unos datos laborales débiles en EEUU y un BCE dubitativo es el escenario perfecto para un aumento de los bandazos del mercado. Anticipamos que el índice de volatilidad de divisas de Deutsche Bank, que ha venido moviéndose cerca de mínimos de varios años en torno a 6,1, comience a repuntar. Por tanto, los traders deberían prepararse para oscilaciones de precios más amplias y ajustar sus posiciones en consecuencia.
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