El euro cedió en los cruces tras unos datos de inflación de la eurozona más débiles, lo que ha introducido dudas sobre si el BCE llevará a cabo una subida adicional en septiembre. Los mercados siguen descontando un movimiento de 15 pb para esa reunión, aunque la inflación podría repuntar en los próximos meses a medida que expiren a finales de junio las medidas públicas de subvención energética. La caída de los precios de la energía sigue moderando las perspectivas de inflación, pero el equilibrio de riesgos para la divisa se está determinando en otros frentes.
Se espera que la atención siga centrada en la Fed y el dólar durante el verano. Se prevé que el EUR/USD vuelva a poner a prueba el nivel de 1,1300 en las próximas semanas a medida que el mercado se incline a descontar una subida de 50 pb por parte de la Fed este año. Más adelante, si la Fed se mantiene en pausa, se espera que el EUR/USD regrese a un rango de 1,16–1,18 hacia noviembre–diciembre.
Divergencia de política de la Fed y perspectiva de EUR/USD a corto plazo
Dado que la fecha de hoy es 2 de julio de 2026, consideramos que la narrativa de política de la Reserva Federal de EEUU será el principal motor del EUR/USD este verano. Los últimos datos de inflación en EEUU, con el PCE subyacente manteniéndose firme en el 3,0%, están alimentando las apuestas del mercado por un endurecimiento adicional de la Fed. Esto contrasta con la última estimación flash del IPCA de la eurozona, del 2,1%, que da margen al Banco Central Europeo para pausar.
En las próximas semanas, anticipamos que esta divergencia pesará sobre el euro. Los operadores deberían plantearse comprar opciones put sobre EUR/USD con vencimiento en agosto y precios de ejercicio en torno a 1,1350 para posicionarse ante un posible nuevo test del soporte de 1,1300. El creciente runrún sobre una subida de 50 puntos básicos por parte de la Fed antes de final de año probablemente fortalecerá al dólar, lo que convierte esta idea en una jugada táctica de corto plazo.
Escenarios a largo plazo, estrategias con derivados y riesgos de volatilidad
Sin embargo, nuestra visión fundamental es que, en última instancia, la Fed se mantendrá en pausa hasta final de año. Esto refleja patrones históricos, como a finales de 2018, cuando los temores del mercado a un endurecimiento agresivo resultaron exagerados. Este escenario prepararía un giro significativo a la baja del dólar más adelante en el año.
Para los operadores que compartan esta visión de más largo plazo, creemos que es oportuno empezar a acumular opciones call de mayor vencimiento. La compra de calls de noviembre o diciembre con strikes cercanos a 1,1500 podría resultar muy rentable si la Fed no mueve ficha y el EUR/USD oscila de vuelta hacia nuestro rango objetivo de 1,16–1,18. El sesgo bajista actual ofrece precios de entrada atractivos para estas posiciones alcistas.
La incertidumbre derivada del vencimiento de las subvenciones públicas a la energía en economías clave de la eurozona añade una capa adicional de complejidad. Aunque esto podría provocar un repunte temporal de la inflación y presionar al BCE para actuar en septiembre, creemos que la historia dominante de la Fed lo eclipsará. Esta divergencia entre el precio implícito a corto plazo del mercado y nuestra visión a largo plazo sugiere que la volatilidad aumentará, favoreciendo estrategias como los straddles largos.
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