El oro (XAU/USD) repuntó el martes tras deslizarse hasta un mínimo de siete meses en 3.941 dólares durante la sesión asiática, para después recuperarse hasta cerca de 4.030 dólares tras marcar un máximo intradía de 4.063. Pese al rebote, el metal se encamina a su peor trimestre desde 2013: cae casi un 18% en el trimestre y va camino de su mayor caída mensual desde 2008, con pérdidas de alrededor del 11%. El movimiento se produjo tras un shock inflacionista impulsado por la energía, ligado a las tensiones en Oriente Medio, que desencadenó una revalorización hawkish de las expectativas de tipos de la Reserva Federal, mientras que la incertidumbre sobre posibles conversaciones entre EEUU e Irán en Catar ayudó a mantener firme al dólar estadounidense.
La fortaleza del dólar ha añadido presión, con el índice del dólar (DXY) en torno a 101,10 y en ruta hacia un segundo avance mensual consecutivo. En los mercados de tipos, la herramienta CME FedWatch muestra una probabilidad del 63% de una subida en septiembre, mientras los datos laborales de EEUU siguen en el foco tras aumentar las vacantes JOLTS hasta 7,594 millones en mayo frente a los 7,3 millones esperados; el ADP se publica el miércoles y las nóminas no agrícolas (NFP) el jueves. En el plano técnico, el XAU/USD se sitúa por debajo de las medias móviles simples (SMA) de 50, 100 y 200 días, agrupadas entre aproximadamente 4.440 y 4.660 dólares, con un RSI en 35 y un ADX en 42; el soporte está cerca de 4.000 dólares y la resistencia comienza en 4.300, seguida de 4.438, 4.480 y 4.663.
Perspectiva bajista en un entorno de Fed hawkish y dólar fuerte
Dada la reciente caída a un mínimo de siete meses, consideramos el pequeño repunte actual del oro como un rebote temporal dentro de una tendencia bajista de mayor calado. La presión principal proviene de un dólar estadounidense fuerte y de que el mercado descuenta tipos de interés más altos de la Reserva Federal para combatir la inflación. Los operadores de derivados deberían interpretar este rebote como una oportunidad para posicionarse a la baja, más que como una señal de un giro real de tendencia.
Los datos económicos recientes refuerzan nuestra visión bajista. Las cifras de inflación de junio de 2026 mostraron que el IPC subyacente se mantiene elevado en el 3,5%, lo que mantiene la presión sobre la Fed para sostener su sesgo hawkish. La herramienta CME FedWatch muestra ahora una probabilidad superior al 65% de una subida de tipos para septiembre, lo que hace menos atractivo al oro, que no ofrece rentabilidad.
Niveles técnicos clave y oportunidades de trading
Ahora todas las miradas están puestas en el informe de nóminas no agrícolas (NFP) de junio, previsto esta semana. Tras un dato de empleo de mayo mejor de lo esperado, con más de 250.000 puestos añadidos, otra cifra sólida probablemente reforzaría al dólar y llevaría al oro a la baja. Esta publicación introducirá una volatilidad significativa, creando oportunidades para los operadores de opciones.
Vemos cualquier avance hacia la resistencia de 4.300 dólares como una oportunidad destacada para vender spreads de calls o comprar puts. El precio sigue claramente por debajo de todas las medias móviles clave, confirmando la fortaleza de la tendencia bajista. Una ruptura decisiva por debajo del soporte psicológico crítico de 4.000 dólares señalaría el siguiente tramo bajista.
Un fallo en mantener el nivel de 4.000 abriría la puerta a objetivos en 3.885 y, potencialmente, 3.750 dólares en las próximas semanas. La acción del precio del trimestre en curso es la peor desde el “taper tantrum” de 2013, un periodo en el que las expectativas de endurecimiento de la política de la Fed castigaron de forma similar al oro. Creemos que este paralelismo histórico sugiere que la vía de menor resistencia para el oro sigue siendo a la baja.
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