BNP Paribas sostuvo que, pese a una productividad pospandemia más débil que la de Estados Unidos, la posición de la Unión Europea parece más sólida si se evalúa a través de las finanzas públicas y del papel internacional creciente del euro. Partiendo de niveles de deuda pública ampliamente comparables en 2015, en torno al 65% del PIB, las trayectorias se han separado, dejando a la UE en el 83% del PIB en 2025 frente al 124% en EE UU, una brecha de 40 puntos porcentuales, una divergencia que puede trasladarse a resultados económicos relativos.
Estados Unidos se ha beneficiado durante mucho tiempo de emitir deuda en dólares como divisa de reserva dominante, pero la tensión es visible en el servicio de la deuda. En 2025, los pagos de intereses de las AAPP en EE UU alcanzaron el 4,7% del PIB, la ratio más alta en 28 años, mientras que en la UE se mantuvieron por debajo del 2%. El artículo afirmaba que la UE conserva margen fiscal y podría volver a la emisión conjunta de deuda al afrontar una necesidad de inversión estimada en entre 750.000 y 800.000 millones de euros de gasto adicional anual para la digitalización, la competitividad y la transición verde, según el informe Draghi. También citaba un informe del BCE que mostraba un fuerte crecimiento de la emisión internacional de deuda denominada en euros, incluidos bonos verdes y sostenibles, y señalaba que el artículo se elaboró utilizando una herramienta de IA y fue revisado por un editor.
Trayectorias fiscales divergentes y cargas de servicio de la deuda
Estamos observando una divergencia significativa y creciente en las finanzas públicas entre Europa y Estados Unidos. A cierre del primer semestre de 2026, la ratio de deuda pública sobre PIB de EE UU ha repuntado hasta cerca del 125%, mientras que la de la UE se ha mantenido más estable en torno al 82,5%. Este ensanchamiento de la brecha sugiere un cambio de fondo en la disciplina fiscal que los mercados empiezan a descontar.
El coste de atender esta deuda se está convirtiendo en un factor crítico, con los pagos de intereses en EE UU absorbiendo una mayor porción del PIB que en cualquier momento desde finales de los noventa. Esto contrasta con fuerza con la Unión Europea, donde la carga por intereses es inferior a la mitad. Vimos señales de esta tensión en la demanda ligeramente más débil en la subasta del Tesoro estadounidense celebrada a principios de este mes.
El atractivo creciente del euro y sus implicaciones para el trading
El euro gana atractivo de forma sostenida como alternativa, una tendencia confirmada por los últimos datos COFER del FMI, que muestran que su cuota de las reservas mundiales subió al 20,8% en el segundo trimestre de 2026. Además, más del 60% de todos los bonos verdes emitidos en el mundo este año se han denominado en euros. Este flujo estructural hacia la divisa aporta un sólido viento de cola de fondo.
A la luz de estas dinámicas, creemos que los operadores de derivados deberían plantearse abrir posiciones largas en el euro frente al dólar estadounidense. La compra de opciones call sobre EUR/USD con vencimientos en los próximos tres a seis meses ofrece una forma de riesgo acotado para aprovechar la apreciación esperada del euro. Esta estrategia permite participar en el potencial alcista al tiempo que limita las pérdidas si la tendencia tarda más en materializarse.
También vemos valor en vigilar el diferencial de tipos de interés, reflejado en el spread entre el Bund alemán y los Treasuries estadounidenses. La rentabilidad del Treasury a 10 años alcanzó recientemente el 4,9%, y anticipamos que esta prima frente a la deuda europea podría empezar a estrecharse. Posicionarse mediante swaps de tipos u opciones podría ser otra vía para expresar esta visión sobre la convergencia fiscal.
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