La libra esterlina lideró a sus principales pares el lunes, con un avance del 0,25% hasta cerca de 1,3230 frente al dólar estadounidense en la negociación europea. El movimiento se produjo después de que el alcalde del Gran Manchester, Andy Burnham, señalado como el favorito para suceder al primer ministro Keir Starmer tras su dimisión, afirmara que el Partido Laborista mantendría los principios establecidos en el manifiesto de 2024, lo que implica continuidad en la política fiscal. Los costes de financiación del Estado británico apenas variaron; las rentabilidades de los gilts a 10 años retrocedieron ligeramente y se mantuvieron en torno al 4,73%.
En otros mercados, el GBP/USD cotizaba, en líneas generales, estable alrededor de 1,3200, dejando al par cerca de la zona media de su rango de las últimas dos semanas, mientras la tensión geopolítica mantenía contenida la apetencia por el riesgo. La divisa de reserva se mantuvo firme a la espera de una batería de indicadores de empleo en EEUU, incluso después del acuerdo alcanzado durante el fin de semana para detener los ataques en el estrecho de Ormuz. Los negociadores estadounidenses e iraníes también tenían previsto reanudar las conversaciones esta semana, tras un conflicto de cuatro meses que había elevado los temores de una disrupción económica global.
La libra se estabiliza mientras predominan la continuidad política y la indecisión de los inversores
Dada la estabilidad política prometida por Andy Burnham, vemos cómo se configura un suelo para la libra esterlina en torno al nivel de 1,3200 frente al dólar. Sin embargo, los últimos datos de la CFTC muestran que las posiciones especulativas netas largas en GBP han disminuido un 15% en las últimas dos semanas, lo que sugiere que los grandes fondos todavía no están plenamente comprometidos con un tramo alcista. Esta indecisión apunta a un periodo de cotización lateral en el corto plazo.
Estrategias de volatilidad en un entorno de riesgo geopolítico e inflación persistente
Con este ancla política, creemos que la mejor estrategia pasa por vender volatilidad a corto plazo. El índice de volatilidad de la libra esterlina de Cboe (BPVIX) se sitúa actualmente cerca de 8,5, un nivel históricamente bajo, pero que aún ofrece prima para quienes estén dispuestos a vender strangles at-the-money con vencimiento en julio. Este enfoque busca beneficiarse de que la libra permanezca dentro de un rango predecible, por ejemplo entre 1,3150 y 1,3300.
No obstante, debemos tener presente la fragilidad de la situación geopolítica en el estrecho de Ormuz. En tensiones similares a finales de 2024 vimos cómo la volatilidad de los futuros del Brent se disparaba por encima del 40%, y cualquier ruptura del actual alto el fuego podría reintroducir rápidamente el riesgo en el mercado. Por ello, aconsejamos cubrir cualquier posición corta de volatilidad con opciones out-of-the-money más baratas para protegerse frente a una ruptura repentina.
Esta postura prudente se ve reforzada por una inflación doméstica persistente, con las últimas cifras de la ONS mostrando que la inflación subyacente (IPC) se mantiene en el 3,2%, muy por encima del objetivo del Banco de Inglaterra. Esto hace poco probable que el banco central anticipe cambios de política a corto plazo, consolidando aún más a la libra en su actual estado de compás de espera. Esta realidad económica respalda nuestra visión de un mercado a la espera de un catalizador que todavía no ha llegado.
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