El crudo Brent cayó con fuerza la semana pasada a medida que el tráfico de petroleros a través del Estrecho de Ormuz aumentó, moderando los temores a un shock inflacionista y a una política monetaria más restrictiva. Pese a esa corrección, el precio fue descrito como modestamente más alto en el día, con los mercados aún vigilando los riesgos vinculados a Irán, incluso cuando se informó de que EEUU e Irán habrían acordado pausar nuevos ataques antes de las conversaciones técnicas en Doha esta semana.
El último episodio de tensión incluyó ataques recíprocos en torno a Ormuz, con agresiones contra el transporte marítimo comercial y respuestas dirigidas a emplazamientos vinculados a Irán y a EEUU en el Golfo, citándose Baréin y Kuwait. Las evaluaciones de riesgo marítimo se elevaron, y el Joint Maritime Information Center situó el nivel de amenaza en el Estrecho como “sustancial”. En los mercados, se produjo una venta de renta variable incluso cuando el Brent cayó un 10,65% en la semana y, tras un descenso del 4,34% el viernes, volvió a situarse por debajo de los niveles previos a la guerra, hasta 71,99 dólares por barril, si bien las disputas sobre disposiciones como el control y los posibles costes de tránsito dejaron el marco del alto el fuego frágil.
Reacción del mercado y dinámica del precio del petróleo
Vemos al crudo Brent moviéndose en torno a 74 $/bbl, reflejando una calma tentativa tras la acusada caída del 10% de la semana pasada. Aunque el mercado ha descontado una desescalada, la situación en el Estrecho de Ormuz sigue siendo excepcionalmente frágil. Esta desconexión entre el precio actual y el riesgo geopolítico subyacente es donde vemos la oportunidad.
Los datos de transporte marítimo de Vortexa muestran que los tránsitos diarios de petroleros por el Estrecho están ahora en el 95% de su media previa al conflicto, lo que explica la caída de los precios spot. Sin embargo, el índice de volatilidad del petróleo (OVX) sigue elevado en 38, lo que sugiere que el mercado de opciones está descontando un riesgo significativo de reavivamiento de las tensiones. Esto nos indica que, aunque el crudo en sí es más barato, el seguro frente a un repunte del precio no lo es.
Estrategias de volatilidad y paralelismos históricos
Dado el riesgo binario asociado a las conversaciones de Doha previstas para este miércoles, no estamos adoptando una apuesta direccional sobre el precio. Creemos que la mejor estrategia es comprar volatilidad mediante opciones, por ejemplo con un straddle largo para los contratos de agosto. Esta posición se beneficia de un gran movimiento del precio en cualquiera de las dos direcciones, tanto si las conversaciones tienen éxito y los precios caen más como si fracasan y los precios se disparan.
Esta situación recuerda a la “Guerra de los Petroleros” de la década de 1980, cuando ataques esporádicos generaron periodos prolongados de alta volatilidad incluso cuando los flujos de petróleo no se interrumpieron por completo. Debemos anticipar que cualquier titular negativo procedente de las conversaciones podría provocar de inmediato un salto al alza en el precio. Por tanto, parece prudente mantener estas posiciones de volatilidad durante la semana.
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