Las divisas asiáticas se han debilitado en términos generales desde la reunión del FOMC de junio, un movimiento vinculado a diferenciales más amplios de los tipos swap y a un escenario de tipos en EEUU “más altos durante más tiempo”. El baht tailandés (THB), el won surcoreano (KRW) y el peso filipino (PHP) han registrado los descensos más acusados, mientras que la rupia india (INR) y el dong vietnamita (VND) se han mantenido más estables; una divergencia relacionada con perfiles relativos de rentabilidad y con distintos parámetros de política monetaria en la región.
Se describe al baht de Tailandia como expuesto por ser una divisa de baja rentabilidad, junto con una orientación pro-crecimiento del Banco de Tailandia. El peso filipino también se ha deslizado a la baja pese a su mayor “carry”, y se plantea que nuevas caídas podrían moderarse si el BSP endurece la política, en función de condiciones externas como la ausencia de un nuevo shock de precios energéticos. En Indonesia, las subidas de tipos de Bank Indonesia y las medidas de apoyo al mercado de divisas se asocian con una menor volatilidad que podría frenar la depreciación de la rupia, mientras que los recortes previstos del programa de comidas escolares gratuitas —en torno al 0,2% del PIB, o el 15% del presupuesto de 2026— se citan como un respaldo fiscal incremental.
Mantener una postura defensiva ante la fortaleza del dólar estadounidense
Dado el entorno de tipos de interés en EEUU más altos durante más tiempo, mantenemos una postura defensiva sobre algunas divisas asiáticas. Con el IPC subyacente de EEUU de mayo de 2026 manteniéndose firme en el 3,1%, muy por encima del objetivo de la Reserva Federal, es probable que el dólar estadounidense siga fuerte en las próximas semanas. Esto amplía el diferencial de tipos y ejerce presión bajista sobre las divisas de menor rentabilidad de la región.
Por tanto, nos centramos en estrategias con derivados que anticipan un mayor debilitamiento del baht tailandés (THB), el won surcoreano (KRW) y el peso filipino (PHP). El baht es especialmente vulnerable, ya que el reciente crecimiento del PIB de Tailandia del 1T de 2026, de solo el 1,7%, refuerza la prioridad del banco central por el crecimiento frente al apoyo a la divisa. Vemos oportunidades en la compra de opciones call sobre USD/THB para beneficiarnos de la esperada depreciación del baht.
El peso filipino también tiene dificultades, ya que el déficit comercial del país se amplió hasta 4.800 millones de dólares en mayo de 2026, lo que muestra que su tipo oficial relativamente alto del 6,50% no es suficiente para proteger a la divisa. Esta presión fundamental sugiere que la venta de contratos de futuros sobre PHP es una estrategia viable para posicionarse ante una debilidad continuada. Creemos que la elevada rentabilidad del peso no compensa suficientemente el riesgo.
Operaciones de valor relativo y divergencia de políticas
En contraste, el apoyo directo de Bank Indonesia a la rupia, confirmado por una modesta caída de 2.000 millones de dólares en las reservas de divisas el mes pasado, nos hace ser más cautos a la hora de apostar en su contra. Esto abre la puerta a operaciones de valor relativo, como una operación de pares que se ponga largo en la más estable rupia india (INR) y corto en el baht tailandés (THB). Esta estrategia nos permite capitalizar la divergencia de políticas dentro de la propia región.
Este patrón recuerda al periodo 2022-2023, cuando las divisas asiáticas con bancos centrales de apoyo y fundamentales más sólidos superaron de forma significativa a las de baja rentabilidad. Esperamos que esta tendencia continúe, por lo que es crucial diferenciar entre divisas en lugar de adoptar una visión bajista uniforme sobre toda la región. Nuestras estrategias favorecerán a las divisas cuyos bancos centrales estén defendiendo activamente su valor.
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